Capítulo final.

48 6 2
                                        

22:10

-¿Cuál es el plan, Carl? -preguntó Shannon, quien había quitado la vista de la ventana que habían utilizado para salir su marido y Andrea. 

-Bajaremos con mucho cuidado e inspeccionaremos el salón para esperar allí a los otros. Si no encontramos a nadie lo mejor será que os larguéis de aquí.

-¿Y mamá? -preguntó Alexander, angustiado.

-Yo me quedaré a buscarla mientras vosotros os vais. Si todo sale bien, nos encontraremos.

-¿Y si sale mal? -volvió a preguntar su hijo.

-Bajemos ya, no hay tiempo para estar de cháchara -ordenó Shannon, no queriendo pensar qué pasaría en el caso de que todo saliera mal.

Los dos asintieron y salieron de la habitación en la que estaban. Carl movió su cabeza a los dos lados, para ver si había alguien. Estaba desierto y a oscuras. En ese instante se percató de en qué lugar estaban exactamente. Se encontraban en el segundo piso de la casa, concretamente en el ala derecha. Allí nadie dormía pero se acordó de que Harry instaló su despacho en una de las habitaciones libres que en aquel momento se le hacían cercanas.

Tuvo muchas señales pero en ningún momento se atrevió a dudar de Harry. Cosa que seguramente pagaría. No entendía por qué querría aquel hombre hacerles daño. No pensó mucho más, era tiempo de actuar. 

Shannon tomó la delantera y torció en caminó a las escaleras. Sintió que Alexander tenía miedo y lo cogió de la mano, para tranquilizarlo. Sus verdes ojos, claramente heredados de Carl, se conectaron con los suyos y  lo calmó con la mirada hasta que el chico estuvo más seguro que antes.

Siguieron su camino hasta las escaleras. No parecía que en aquella casa hubiera mucha actividad. Todo el lugar estaba a oscuras, y tampoco se preocuparon en encender la luz. Shannon empezó a bajar la primera, observando detenidamente todo a su alrededor, por si a Harry se le antojara hacer alguna locura.

Las escaleras daban al pasillo principal de la planta baja. Era todo blanco, incluso los muebles. A través de una puerta, se podía acceder al salón. Los tres pasaron por ella y se encontraron con la más espeluznante visión que habían presenciado nunca: Harry estaba esperándolos, sentado en un sillón, junto con Megara. De ésta última sólo quedaba la cabeza. La cabeza que anteriormente había estado pegada a su cuerpo, que, por cierto, no se hallaba allí.

Harry los miró a los tres fijamente. Una sonrisa excesivamente arrogante se abrió camino en su rostro. 

-Veo que ya habéis salido. Me esperaba más de vosotros, la verdad. ¿Qué te pasa, Carl? ¿Te has quedado mudo o qué?

Carl miraba a Harry fijamente. Pero no hizo nada más. Estaba en estado de shock, ¡La cabeza de Megara! No podía reaccionar. Shannon y Alexander sentían más de lo mismo. Todos estaban estáticos.

En un arrebato de locura, Alexander se abalanzó contra Harry. Éste no se lo esperaba, y cayeron al suelo los dos para después comenzar a pelearse. Harry consiguió ponerse de pie y, cogiendo a Alexander del cuello de su chaqueta, lo puso de pie también. No pudo resistirse y se levantó.

-Alexander yo que tú no haría nada -dijo Harry maliciosamente-. Carl, Shannon, estoy seguro que os morís de ganas de saber qué ha estado pasando aquí durante todos estos días -los aludidos no hicieron gestos pero Harry tenía ganar de narrar su historia-. La verdad es que no hemos venido aquí a pasar las vacaciones. Tenemos un trabajo que cumplir y nunca dejamos a nuestros clientes insatisfechos. Debo decir que nadie ha matado a Tania, no al menos Rosemary ni yo. A la que sí matamos fue a su ex-novia la lesbiana. Ya os gustaría ver la fantástica piel que poseía -posó su vista en el techo, como si el mero hecho de recordar aquello le diera algún tipo de placer-. Por cierto, vuestra hija también es lesbiana. Pero en fin, mi objetivo es matar a uno de vosotros,  y lo haré. Me he esforzado mucho esta vez. Incluso miré cómo dormíais -dijo mirando a Carl-. Roncas un poco -comentó aprovechando que no podrían escapar de él.

Efímera mortalidad {Editando}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora