NARRA DARIÉN
Desde la ultima noche en el hospital me queda claro que Serena es una mujer fuerte y en la que puedo confiar, Diamante y yo interrumpimos la conversación que tenemos me dicen que tenemos enemigos, uno de ellos es un tal Nicolas pero no me dicen muy claro el porque, por más que pregunto. Serena me comenta que no me quiere atormentar con tantas cosas que hemos vivido; me pide que confié en ella pues el amor que ella me tiene es verdadero, mi amigo me lo confirma y me pide que no la deje sola en ningún momento pues juntos podemos estar mas seguros. Diamante se va y Serena se queda conmigo en la habitación, la invito a recostarse conmigo en la cama y lo hace. Su dulce olor me envuelve por completo y de manera instintiva la cobijo en mis brazos, ella me abraza y el calor de nuestros cuerpos nos da la paz que necesitamos, no hablamos y solo siento que no solo mi cuerpo descansa sino que mi alma y mi corazón lo hace también. A la mañana siguiente me despiertan los rayos del sol que se cuelan por la persiana de la ventana y tomo la mano de ella que esta en mi pecho para sentirla, su tacto me encanta pues su piel es suave y siento que esas manos han viajado varias veces no solo en mi cara sino en todo mi cuerpo, pienso en lo que mencionan de los enemigos y yo estoy dispuesto a luchar contra el mundo si es necesario para poder estar con ella y nuestra hija.
El doctor Rubeus entra junto con Esmeralda y al momento de entrar Serena despierta, esta por moverse pero la detengo con mis brazos pues ellos solo me indican que todo esta dentro de lo normal y me darán el alta. Esmeralda nos observa y me dice que a mi lado tengo a una excelente persona, nos indican que el fin de semana deben de salir por otro caso pero que pronto estarán de regreso para la siguiente revisión. Una vez solos le pregunto de donde la conoce y me cuenta del viaje que hicimos a Londres, la escucho atenta mientras se incorpora y me cuenta de las ciudades que visitamos lo que me confirma que si estuvimos en París y me quedo un tanto pensativo en la imagen donde la veía a ella y a Diamante besándose, sacudo mi cabeza para alejar esos pensamientos y me ayuda a vestirme para salir del hospital.
Llegamos a mi departamento el cual siempre considere frió y sombrío esta vez al entrar siento una energía diferente, puedo decir que lo siento acogedor como cuando estaba con mis padres, así siento ese lugar el cual esta un poco cambiado pero se ve hermoso. Acompaño a Serena por Hotaru a la escuela y de regreso comemos helado que tanto pide mi pequeña hija, tratamos de explicarle mi condición pues así lo sugirió Rubeus y me dice que ella me ayudara a que no la olvide de nuevo. Estos días que paso aquí con Serena es difícil saber como acercarme a ella, Zafiro llego de visita y pidió hablar conmigo a lo que en la sala del departamento nos encontramos junto con Serena, el le pide hablar en privado conmigo pero ella le dice que por mi condición debe estar presente para que no desvirtué nada de la realidad; el se molesta por la respuesta de Serena pero no le queda de otra mas que acatar las ordenes de ella y solo me entrega mi celular me indica todo esta como en buen estado y actualizado. El solo habla de la agencia y de negocios así mismo como una pasarela a lo que Serena se niega, mi hermano se marcha molesto a lo que hago caso omiso pues Serena me brinda una paz que no recuerdo haber sentido nunca. En estas dos noches que llevo con ella solo cenamos y dormimos pero no tenemos intimidad, siento gran atracción por ella pero no quiero que se sienta incomoda, despues de que llegamos de la agencia y de ver como de nuevo enfrenta a Zafiro me siento mas atraído a ella a pesar de ser poca la convivencia, veo que esta estrenada y me acerco para relajarla. Mi sorpresa es que ella toma la iniciativa después de unas cuantas palabras que dialogamos, eso me deja claro que ella ansiaba ese momento tanto o mas que yo, y puedo disfrutar de su cuerpo, de su olor y de toda su piel que me dicen son mías, después de hacerla mía en la cocina continuamos en nuestra habitación y mientras estoy arriba de ella a mi mente viene una imagen de esa misma situación peo ella con un pañuelo que cubre sus ojos y una persona que nos observa; no hago caso de eso y me concentro en disfrutar cada sensación de ese momento, Su piel me parece tan exquisita que como se lo dije en la cocina ni el platillo mas dulce se compara con ella.
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