#28 El Terror Aéreo

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                       Alister

Llegó el momento, mis compañeros al fin vinieron a mi rescate, Eliseo salió afuera, espero que logren derrotarlo.

No puedo esconder mi alegría, aunque estoy muy débil para festejar, además Eliseo es un monstruo, aún así confío en mis amigos, son mi única esperanza.

Eliseo acaba de volver, espero que mis compañeros se encuentren aún vivos, no podría aguantar otra muerte más.

-Eliseo: Oye querido, ¿Quieres ver a tus amigos?.

-Yo: Claro que sí quiero...

-Eliseo: Bien... Tendrás el honor de verlos en sus últimos momentos.

-Yo: ¿Qué dices?, Espero que estén a salvo.

-Eliseo: Debieron pensar en eso antes de venir, yo sólo quiero estar tranquilo y contigo a mi lado.

-Yo: Pero tú sabes bien que yo no quiero... ¡Quiero volver con mis amigos!.

-Eliseo: Como te dije... Te llevaré para que te despidas de ellos.

Tras decir esas palabras Eliseo me soltó, y luego me llevó a la entrada, tengo que ver la forma de escapar para salvarlos.

Finalmente salimos a fuera del castillo, cuando salí ví a Zack y a Apolo tirados en el suelo, venían armados, pero estaban atados al piso por las raíces de Eliseo.

Luego encontre con la mirada a Light, quien estaba mal herido en el suelo, y por último Eros, Él estaba atado a unos árboles, también habían dos extraños en su misma situación.

-Eliseo: Mira eso Alister, tus amigos no pueden rescatarte.

-Yo: No puedo seguir viendo... Cuanto sufrimiento eh causado, todos ustedes... Están en ésta situación por mi culpa.

-Eros: Estamos aquí porque eres nuestro amigo... ¡Y queremos que vengas con nosotros!.

-Eliseo: No se va a poder, Alister es sólo mío... Y de nadie más.

De pronto ví una vía de escape, una ayuda o desgracia que venía desde el cielo, es ése niño de los pájaros, Bian.

-Eliseo: Parece que hay más compañía.

-Bian: Soy yo otra vez, creo que llegue en un buen momento, Éste castillo va a ser mío.

-Sigfried: ¡Maldito!, Tu mataste a mi familia... Me las pagarás Bian.

-Yo: ¿Conocen a éste niño?.

-Bian: En efecto... Maté a muchos en la aldea de donde proviene Sigfried, también me acuerdo de él resto, que agradable coincidencia, obtendré un castillo y al mismo tiempo mataré a quienes se burlaron de mí.

-Eros: No puedo creerlo, justo en éste momento, éste tipo tiene que aparecer.

-Eliseo: Así que... Quieres matar al niño.

-Sigfried: Así es, quiero eliminarlo.

Entonces Eliseo soltó a todos, una batalla entre tres bandos se está por librar, Eros y los demás corren hacia mí mientras el otro sujeto se transforma en algo parecido a un dragón y ataca a Bian.

Eliseo se protege de los ataques de mis amigos, y los provoca con gestos, lo que hace que mis compañeros se desesperen aún más.

Todo estaba en descontrol, por un lado Bian y el joven que se transformó tenían un enfrentamiento por los aires, mientras Eliseo se enfrentaba a los pájaros de Bian y a mis amigos, y por otra parte mis amigos se enfrentaban a Eliseo y a los pájaros.

Pensar que por mi culpa, todos mis amigos están sufriendo, me parte el corazón, tengo que hacer algo al respecto.

Las flechas de Light consiguieron herir a Eliseo mientras él se defendía de los demás ataques, muchas aves cayeron electrocutadas gracias a la espada de Zack, de donde parecen salir rayos, al mismo tiempo de la otra salen fuertes corrientes de aire, lo que dificulta la visibilidad de todos.

Finalmente el joven que combatía con Bian cayó al suelo, derrotado por ése niño, y Eliseo estaba debilitado.

-Bian: Ése tipo es un creído, me subestimo, los siguientes en morir serán... Ésos dos que se parecen.

Bian tenía la vista en mi amigo Eros y también en Eliseo, éste apunto con su lanza a Eros, quien estaba distraído, grité su nombre pero no me oyó, tenía que evitar que él muriera a toda costa.

Me lancé sin pensarlo hacia Eros, evitando que la lanza de Bian lo tocase, pero a cambio de eso, mi pecho fue atravesado por ésta.

Mientras caía, ví como tanto Eros como Eliseo me veían con desesperación, Eros me sujetó antes de tocar el piso, el dolor que sentí era indescriptible, pero sólo podía pensar en como hice sufrir a Eros, y también en Eliseo.

Los demás combatían arduamente contra Bian, y algunas aves más grandes que aparecieron de la nada, Eros me tomó la cabeza mientras lloraba desconsoladamente, así que toque su rostro y le pedí que se acercara.

-Yo: Eros... Perdón.

-Eros: ¡No!, ¡No te disculpes!... Tú deberías perdonarme.

Eso me dijo entre llantos mientras yo le hablaba débilmente, casi sin fuerzas.

-Yo: Me hubiera gustado haberte correspondido, así que quiero que tengas algo mío.

-Eros: Dime que es eso.

-Yo: Tú sólo cierra tus... Ojos.

En cuanto Eros cerró sus ojos, utilicé todas mis fuerzas para alcanzar sus labios y darle un tierno beso, mientras lo hacía, sentí como poco a poco me quedaba sin fuerzas, éste es mi regalo de despedida.

El Ritual De ProtelaiusHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora