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Hinata salió corriendo tan rápido como pudo de aquél sitio, sintiendo las lágrimas comenzar a formarse en sus ojos y se odió por ser tan débil nuevamente, sabía que realmente Naruto no se sentía de esa manera, entonces ¿Por qué dejaba que le afect...

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Hinata salió corriendo tan rápido como pudo de aquél sitio, sintiendo las lágrimas comenzar a formarse en sus ojos y se odió por ser tan débil nuevamente, sabía que realmente Naruto no se sentía de esa manera, entonces ¿Por qué dejaba que le afectara tanto?


Corrió tan rápido como pudo, ignorando a la Hokage cuando ella pasó a su lado gritándole con preocupación en su voz, y se dirigió al compuesto de su clan, deteniéndose justo en la puerta, su mirada en el suelo con tristeza.

No quería entrar ahí, ese no era el lugar donde podría buscar un consuelo ni mucho menos apoyo, mucho menos si llegaba a esta hora, simplemente sería regañada e insultada por llegar a tan altas horas de la noche.

Había recibido los recuerdos de su clon mientras corría de regreso a su casa, y su padre y Hanabi ya creían que estaba en el quinto sueño, además no les preocupará en lo absoluto si en la mañana al despertar no estuviera en su cuarto.

Con ese pensamiento en mente, se dirigió a la casa de Sakura y se detuvo justo cuando su puño iba a tocar la puerta de madera.

Eran altas horas de la noche, las probabilidades de que la pelirrosa estuviera dormida eran altas, además de que podría terminar despertando también a sus papás y sería algo incómodo.

Sin embargo, se sorprendió cuando la puerta se abrió, mostrando a una pelirrosa en un camisón de dormir mirándola con una sonrisa.

—Sabía que vendrías— dijo, sorprendiendo a la Hyūga, ¿Enserio lo sabía y la estuvo esperando? —Ahora, quiero todos los detalles, ¿Cómo te fue?— preguntó con emoción, y al pensar en lo que había pasado bajó la mirada con tristeza.

Sakura nunca había sentido tantas ganas de matar a Naruto como lo sentía ahora.

—Ese idiota...— murmuró molesta y suspiró, para luego tomar por los hombros a la Hyūga e invitarla a pasar.

Cuando entraron a la sala, bolsas de papitas, un envase de refresco de 2L, unos nachos en un plato e incluso una caja de cereal se encontraban en distintas partes de ella, abiertos pero sin derramar nada. También la televisión estaba encendida y a un alto volumen. Ahí fue cuando se dió cuenta de que los padres de Sakura no estaban en casa.

—Sakura-san— le llamó, la pelirrosa simplemente respondió un suave “mande” mientras recogía lo tirado y lo ordenaba sobre la mesa de cristal en medio de la sala. —¿Y tus papás...?

—Ah, se fueron a una misión de tres días, tengo la casa para mí solita hasta entonces— sonrió con travesura. —Ahora, odiaría tener que hacerte hablar de algo que no quieres así que te preguntaré, ¿Quieres contármelo?— el rostro de la Hyūga se mantuvo en el suelo, pensando bien en qué debía de responderle.

El recuerdo le dolía, eso era verdad, pero también sabía que desahogarse era la mejor forma de aliviar el dolor, y Sakura estaba ahí, dispuesta a escucharla, consolarla y darle consejos.

☾︎ 𝐼 𝑠ℎ𝑜𝑢𝑙𝑑 ℎ𝑎𝑣𝑒 𝑙𝑜𝑣𝑒𝑑 𝑦𝑜𝑢 𝑏𝑒𝑓𝑜𝑟𝑒... ☽︎ ♡︎ ɴᴀʀᴜʜɪɴᴀDonde viven las historias. Descúbrelo ahora