MAR:
-¿Mamá?- susurré mientras trataba de secarme las lágrimas con los puños de la sudadera.
- Cariño, te he hecho tanto de menos - suspiro mi madre con los ojos vidriosos y abriendo los brazos para fundirnos juntas en un abrazo.
No podíamos parar de llorar, le quería tanto... Metí mi mano en el bolsillo y saqué un papelito arrugado, con alguna que otra lágrima sobre él, un papelito que muchos conoceréis, algunas lágrimas habían corrido la tinta roja del dibujo, pero aún así tenía que enseñárselo.
- Pero hija, como has mejorado en dibujo. - dijo mientras cogía el papelito con delicadeza.
- Es un boceto, lo hice rápido pero ahora mismo tiene mucho significado para mí, eres tú, tengo millones de dibujos que hice de tí mientras no estabas, pero este es especial. - Mi madre no comprendía porque era especial, lo era porque lo dibujé el día en el que le conté todo a Mateo y el me abrazó sin importar nada más, solo quería verme feliz. No parábamos de llorar necesitábamos estar juntas, lo necesitábamos tanto como el aire para respirar.
-¿Cómo te dispararon? - Pregunté algo más seria. Se le cambió la cara por completo.
- Yo... No quería...- Le costaba contarmelo, tomé su mano y la acaricié en gesto de que podía confiar en mí. Después de varios intentos consiguió empezar. - Te lo tengo que contar todo, no puedo seguir mintiendote. Cuándo naciste tu padre y yo éramos muy felices, yo tenía un empleo decente y él trabajaba en casa en lo de las páginas web, tú eras pequeña y te quedabas con él todos los días. Yo, en cambio, entraba al turno en el supermercado a las 5 de la mañana y acababa a las 11:30 de la noche, no tenía casi ni pausa para comer y me pagaban una miseria, estaba totalmente explotada. Un día mientras trabajaba reponiendo, un señor muy bien vestido se me acercó y me ofreció un trabajo muy sencillo y por el cuál me pagarían mucho. Al principio comencé a trabajar de transa y normalmente las entregas las hacía de madrugada por lo que no me influía en mi trabajo. Conforme iba haciendo más entregas me iban pagando cada vez más dinero, llegué a ganar más en dos entregas de dorga que en una semana de trabajo, por lo que decidí dejar el trabajo y dedicarme a tiempo completo a ser transa. Un día casi me pilla la policía, y cuando me enteré de el follón en el que me podía meter hablé con el señor que me había ofrecido el trabajo para retirarme, lo cual me hizo imposible, me dió dos opciones, o retirarme pero si la policía le pillaba mandaba todas las flechas hacia mí, es decir, yo sería la responsable, o me prostituía. No tuve elección, no quería condenar a nuestra familia a eso, y me decanté por la segunda opción. Tu padre se enteró poco después de todo y por eso nos divorciamos, le intenté dar explicaciones de todo pero no me escuchaba. Seguí con mi trabajo y, aunque no me gustaba, necesitaba el dinero, y era lo único con lo que te podía pagar la comida cuando venías en verano. Pero fue entonces cuando conociste a Mateo. - Ese último nombre impactó en mí y comenzó a resonar en mi cabeza.
Mi cara era un poema, estaba flipando y mis ojos estaban vidriosos.
Pero lo peor, es que no acababa ahí.
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Quizás Mañana
Jugendliteratur•[TERMINADA]• Una historia en la que Mateo y Mar, su amiga de la infancia vuelven a coincidir, con un objetivo bastante similar. ¿Es normal que alguien te hable al WhatsApp intentando protegerte? No sé si hoy podré responder a esa pregunta, quizás m...
