MATEO:
Marcos entró hecho una loco. Estaba pegando gritos, y porrazos a las paredes y a los muebles.
Por un segundo miré a Mar, tenía miedo, lo podía ver en sus ojos. Quería abrazarle, pero no podía.
Marcos se acercó a Mar y le sacó el pañuelo de forma brusca.
Seguía callada. En ese momento me volvió a mirar con las lágrimas recorriendo sus mejillas.
- ¡TE ODIO! - Me gritó Marcos totalmente ido de la cabeza.
Le miré a los ojos, no pretendía intimidarle ni nada por el estilo pero no podía mirar hacia otro sitio.
Me cogió y me arrodilló junto a Mar, con las manos en la cabeza.
- Marcos...- Dije con un tono de voz seco y serio.- Hazme lo que quieras pero a ella no, ella no tiene nada que ver con todo esto, déjala que se marche.
- ¿Esta de aquí? ¿La hija dela puta? ¿Una santa? Parece ser que no os contáis vuestros secretitos... - No entendía que estaba pasando, y miré a Mar desconcertado, estaba sería y aún seguía llorando.- vamos chiquita ¿Cuéntale que hiciste ayer por la noche para que hoy estés aquí?- Le dijo Marcos mientras le apuntaba con el arma en la sien.
Mar no podía hablar, o no quería.
Yo estaba desconcertado.
- Bien, pues está hija de puta, - continuó diciendo Marcos - se coló en mi casa ayer por la noche con la intención de amenazar a mí padre para que dejase a la puta de su madre en paz. ¿Que ilusa verdad? Pensar que no tendríamos seguridad en la casa, pensar que podría amenazar a un hombre de 50 años el cuál es uno de los más ricos de La Boca para intentar salvar a su mamá. - esto último lo dijo con tono de burla.- ¡GILIPOLLAS! - Le gritó a Mar mientras el arma temblaba apuntándole a la cabeza.
Empecé a derramar lágrimas sin parar, ¿Porqué no me lo contó?
Tendría sus razones, pero no puede colarse en las casas de la gente y amenazarlos como si nada, y menos en la de un millonario.
- No quería que te pasase nada por mi culpa.- susurró Mar sin dejar de lagrimear.- No tenías nada que ver con lo de mi madre, y tú no merecías meterte en esta locura.
- Yo tampoco quería meterte en esto.- Ella me miró confusa.- Me escribieron hace un mes diciendo que querían protegerme, no sabía quién era, y mira ahora. En este puto mundo no podemos confiar en nadie, todo el mundo intenta hacer daño por envidia o por otras mierdas. Y tú no te mereces esto.
Podía ver cómo Marcos derramaba unas lágrimas.
- Mateo...- Prosiguió Mar. - Que sepas que eres el amor de mi vida, y que todas esas veces en las que te dije que te quería un poco llevabas razón, nunca pensé que esto acabaría así, sino te habría dicho te amo cada segundo que pasasemos juntos. Eres la persona más especial que conozco y solo quiero pedirte perdón, perdón por las cagadas que cometí, perdón por marcharme de tu lado hace tantos años, perdón por no quererte ni valorarte más. Te necesito conmigo, solo quiero eso.
- Mar, te bajaría la Luna ahora mismo, te llevaría a conocer los rincones de este planeta, te besaría en cada esquina de cada calle, te llevaría conmigo hasta el fin del mundo...
Eres la persona más maravillosa que la vida me permitió conocer, y espero que a pesar de todo esto me sigas amando cómo yo te amo...- No podía seguir hablando, las lágrimas y el nudo de mi garganta me lo impedía.
- Nunca te vallas de mi lado...- Me dijo estirando un poco la mano que tenía atada.
- Te lo prometo...- Fue lo único que pude decir derramando mi última lágrima junto a ella.
Se escucharon dos disparos que resonaron en todas las paredes de la Boca. Dos disparos que volarían juntos, uno detrás de otro, hasta impactar en nosotros.
Y todo quedó en silencio.
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Quizás Mañana
Novela Juvenil•[TERMINADA]• Una historia en la que Mateo y Mar, su amiga de la infancia vuelven a coincidir, con un objetivo bastante similar. ¿Es normal que alguien te hable al WhatsApp intentando protegerte? No sé si hoy podré responder a esa pregunta, quizás m...
