Capítulo 17

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MATEO:
- Te quiero...- Susurró Mar medio dormida. No entendía nada, me impactó, mi cara de felicidad lo decía todo.
- Yo... Mar...- Entreabrió los ojos y me miró.- Te quería decir, que...- No sabía ni por dónde empezar, ella acercó su mano a mi mejilla y la acarició.- Ahora mismo te has convertido en la persona más importante de mi vida, desde el primer momento en el que me ayudaste a salir de la pelea con Marcos sentí que eras especial. No sé si ese beso significó algo para tí, pero para mí fue lo más bonito que me ha pasado en años y...- No me dejó terminar.
Me comenzó a besar.
Esta mujer me tiene el corazón a dos mil por hora. Me separé un poco y le susurré:
- Te quiero.- Mientras ella dejaba ver esa sonrisa tan hermosa. Le besé de nuevo, esta vez un poco más intenso.
Coloqué mis manos en su cintura y la empujé hacia mí, necesitaba tenerla cerca. Ella pasó sus manos por mi nuca.

Levanté poco a poco su camiseta y rocé suavemente su espalda, bajé una mano hasta su muslo e hice lo mismo. Cuando la besaba sentía que flotaba, era la mejor sensación del mundo.

Ella se incorporó y se subió encima mío sin parar de besarme. Estaba nervioso, tenía mariposas en el estómago. Separó nuestros labios un momento y me miró fijo a los ojos.

- No te vallas nunca de mi lado.- dijo juntando nuestras frentes.
- No lo haré.- Y seguimos besándonos, cada vez con más pasión.

Bajé mis manos hasta su culo, y lo apreté un poco.
Mar se retiró y se sacó la camiseta, me quedé observando su belleza. Me incorporé y la imite, no sabía que quería hacer, por lo que dejé que me guiase para llegar hasta donde ella estuviese cómoda.
Bajó su pantalón quedando en ropa interior por completo, ahí fue cuando noté que mi miembro comenzó a subir...

~

Eran las 10:15 de la mañana, la luz del sol entraba por la ventana y me daba en la cara, me separé un poco de Mar, estábamos abrazados, y me levanté con cuidado de no despertarla.

Entré al cuarto de baño para ducharme, anoche lo hicimos, fue increíble. No sé si ahora mismo éramos algo o no. Sólo sabía que estábamos bien así y no era el momento de meter la presión de nombrar nuestra relación. Así que dejé que todo fluya.

Me sequé y salí del baño en bóxer, Mar se había despertado y estaba en el salón viendo la tele. Tenía puesta mi camiseta a modo de vestido, le quedaba genial.

- Hola feo.- me dijo dándome un beso corto.
- Buenos días tonta. - No éramos empalagosos, no nos gustaba estar todo el día diciéndonos cosas como amor, bebé, cariño... Así era más divertido.

Preparé un par de tostadas con mermelada y un zumo de naranja para desayunar. Mientras tanto ella llamó a su padre para decirle que había pasado la noche conmigo y ayer estuvo todo el día en el hospital con su madre. Se giró, colgó el teléfono y pude ver su cara muy seria

- Mateo, tengo que decirte algo.

Me dió un escalofrío por todo el cuerpo.
¿A qué se refería?
¿Era por nosotros?

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