Capítulo 3

539 25 2
                                        

MATEO:
Una llamada entrante me volvió a cortar la paz.
- ¿Diga?
- Mateo, ¿dónde estás? - Era mi padre.
- En los puentes pa, llevo toda la noche me vela y necesitaba relajarme.
- La próxima vez ponme un mensaje o una nota, me habías preocupado.
- Perdón era temprano y no lo...
- Mateo - No me dejó acabar la frase -  ¿Te ocurre algo? - Me conoce demasiado bien, y tan solo por el tono de voz sabe como me encuentro en ese momento, a veces mola porque me ahorro el tener que decirle algunas cosas pero ahora mismo me venía de culo.
- No no, nada, solo... - No sabía que coño decir - Solo a veces la fama me agobia y necesito venir a respirar. - fue lo primero que se me ocurrió.
- Bueno... - No creo que halla colado pero no me dijo nada al respecto.
- Luego te llamo. - Le colgué y me puse a caminar hacia ningún sitio.

Necesitaba estar solo, pensar el porqué de todo lo que me estaba ocurriendo hasta que...

- ¡Coño mateo! - había chocado con alguien, estaba mirando hacia atrás como un gilipollas mientras caminaba.
- Perdo... - la cara de la chica me resulto familiar y no recordaba de qué. Acto seguido, al ver que mi cara cambió por completo, la chica se enrojeció y salió corriendo.

Todo muy sospechoso, pero no consigo recordar de que me suena su cara, era alguien conocida eso seguro pero no de la gente que ves todos los días. En fin estaba demasiado rayado con el tema de mi "Ángel de la guarda" que ni le preste demasiada atención.

Sí, a esta persona que me cuida he decidido agregarle como "Ángel de la guarda", tenerle por su número de teléfono me resultaba algo frío. 

No volví a recibir ningún mensaje suyo en toda la mañana por lo que supuse que estaba a salvo. Me dirigí a casa de Camilo, me aburría un huevo y no sabía qué hacer, asi que fui a su casa a ver qué planes tenía él para hoy.

Llame al timbre y me abrió, nos fuimos a su cuarto y jugamos un rato a la play y el me empezó a contar de mientras algo de una chica con la que estuvo la semana pasada

- Era un pivón tío... No sé por qué se fue con otro si yo la trataba de puta madre.
- Tienes fama de mujeriego Kmi, ¿Qué esperabas?
- Sí ya lo se, pero quiero cambiar y es tía era perfecta...
- Na tío no te rayes, seguro que hay pibas más majas y que quieren tener algo contigo, pero tienes que poner de tu parte.
- ¡Pero si es que no me dejan! ¡Empiezo con una y ese fin de semana se me acerca a perrearme otra, ¡ES IMPOSIBLE RESISTIRSE A ESO!
- JAJAJAJAJAJAJ... Kmi, tienes que cambiar tío.
- No te rías cabron que a mí me cuesta y yo me esfuerzo
- Si, si
- Te lo digo en serioo
- Ajam Ajam, pues ponte también en serio en el FIFA porque menudo palizón que te estoy pegando.

Mi teléfono empezó a vibrar, era mi padre.

Me despedí de Kmi y volví a mi casa.

En el camino apareció el dichoso Marquitos, no me dejan vivir tranquilo...

Quizás Mañana Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora