Capítulo 10

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MATEO:
Me separé de Mar después de estar un rato abrazados, saqué mi móvil del bolsillo y miré el WhatsApp de "Ángel de la guarda".

Ángel de la guarda

¿¡QUE MIERDA TE
PASA MATEO?!
TE LLEVO MANDANDO
MENSAJES DOS DÍAS
Y NO RESPONDES
NINGUNO.
¿¡ QUIERES APARECER
MUERTO?!

Me dejas en paz?
Estoy intentando ser
feliz y no me dejas.

PERO POR LO MENOS
LEE.
AYER ESTUVISTE A
PUNTO DE QUE LA
PASMA TE PILLASE.

Que ya lo sé coño, pero
Mar me ayudó, cosa q tu
No hiciste

Mira yo no soy tu
Superman, yo solo
Te aviso

Pues menuda mierda
Deja de espiarme

Mira yo no tendría
Ni q ayudarte eres
Un desagradecido

Ajam ajam

MATEO, EN SERIO
NO QUIERO Q T
PASE NADA

Pues encargate de
Q no vengan a por mí
Si realmente quieres
Ayudarme

No puedo

Pq?

Soy débil

Pff

Mira en serio q
Quieres a cambio si
Me haces caso?

Saber qn eres

Esta bien
Ya ha pasado un
Tiempo, creo no hay riesgo
Pero no puede saberlo
Nadie, ni tu amiguita

Q sí q vale dime.

Estas loco? Por
Aquí no.

Por?

Pq queda escrito tonto

Entonces?

Quedamos en 2 semanas

2??!!!!!

Sí, tengo q hacer cosas

Procura avisarme
Ahora déjame intimidad

Visto

Mar se había levantado y estaba mirando las vistas.
Me acerqué y la abracé por la espalda.

- ¿Quién era? ¿Pasa algo? - Me dijo con un tono de preocupación.
- No nada. - No quería mentirle pero no podía contárselo.
- Ah bueno... Echaba de menos estar contigo, llevo 9 años esperando volver estar aquí, así. - Cuándo me dijo esto se me erizó la piel, es tan tierna.
- No sé cómo me olvidé de ti, eres increíble. - vi como se puso roja, me mataba.
- ¿Cómo quieres que responda eso? - Dijo mientras sonreía y se giraba para mirarme.
- ¿Te puedo preguntar algo?- asintió.- cuando te chocaste conmigo, ¿Porqué saliste corriendo?
- Sinceramente, no lo sé, me dio corte volverte a ver, y además de esa forma.
- Fue muy valiente gritarle a Marcos, me ayudaste mucho.
- Sabes que nunca dejaría que te pase nada.

Estaba mirándome a los ojos de nuevo, adoro que haga eso.

Los ojos son el espejo del alma, y reflejaba felicidad y paz, necesitaba estar con ella siempre, era lo que había estado buscando durante tanto tiempo en otras chicas y nunca había encontrado.

Ella me abrazaba por el cuello y me acariciaba el pelo, yo le sostenía por la cintura, era lo más bonito que había visto nunca.

Nuestras caras estaban a pocos centímetros, podía notar que mi corazón iba mil, quería rozar sus labios.

Se acercó un poco a mí, y nuestros labios se fusionaron en un beso delicado y cargado de amor.

Ambos lo necesitábamos.

Era la chica perfecta, en el lugar perfecto, y en el momento perfecto.

Mar y mateo.

Ella y yo.

Nosotros.

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