Capítulo 24

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MATEO:
Era Mar, estaba huyendo, ¿De quién?
Me puse en pie y corrí detrás de ella, entró en el bar de la esquina, entré con ella, y se evaporó, no estaba por ninguna parte, ¿Que cojones?

Igual había sido una alucinación del porro o algo. No creo, era ella, seguro.
Le volví a llamar, no lo cogió.
Tenía miedo, ¿dónde estaría metida?
Como le pase algo me muero.

Me volví a la plaza y me senté en un banco, le llamé un par de veces más y al fin lo cogió.

- ¿Mateo?- escuché su voz agotada al otro lado de la línea.
- ¿Dónde mierdas estás?- dije con preocupación.
- Le tengo Mateo, le tengo...
-¿Qué?
- Refugio en 5 minutos.- Me colgó

Fui como un torpedo hasta el refugio, estaba allí, en ese momento sentí un alivio, subí las escaleras y cuando la tenía enfrente la besé.

- Mateo, mateo...- dijo separando nuestros labios.- ¡Le tengo tío, le tengo!- podía notar la euforia en sus ojos.
- ¿Cómo?

Me empezó a contar todo, y me mostró el vídeo en su móvil.

- Es que eres una máquina.- le dije agarrándole por la cintura y alzándola en señal de victoria. Ya sabíamos por dónde iban los tiros.
- No te pongas a celebrar ahora,- me dijo entre risas y acunando mi rostro con sus manos. - Esto acaba de empezar chaval.

Me sentía felíz, si ella era felíz yo lo era el triple. Nadie me había hecho sentir así, es genial.

Estuvimos toda la tarde hablando sobre lo que debíamos hacer y cómo, Mar quería llevar a cabo un plan de venganza y yo iba a ayudarle.

- Creo que lo mejor ahora mismo sería investigar las relaciones que tiene externas, es decir, el camión y la gente con la que negocia la mercancía, además de por supuesto intentar contactar con algún exportavoz, son los únicos que le han visto en persona.- A en persona, Mar se refería a el trato con ellos, es decir, si les obligaba o se dedicaban a eso para él, y si tenía mucha seguridad a la hora de hacer intercambios.- A parte, tenemos este video el cuál voy a pasar a un disco duro y voy a eliminar de mi teléfono, no quiero que está grabación la pierda o desaparezca por arte de magia. - Esto último lo dijo entre comillas.
- Cada día me sorprendes más.- vi como se sonrojaba, me acerqué y me besó de nuevo.

Estuvimos así un rato, ambos necesitábamos algo de cariño.

Me separé de ella por un segundo y vi a Marcos y a Ana de la mano andando por la calle del al lado de los puentes, no nos veían, pero yo a ellos sí.

- ¿Qué ocurre?- me dijo Mar al ver que estaba fulminado a alguien con los ojos. Siguió mi mirada y llegó a ellos. - ¿Mateo?- No podía hablar, no sé por qué, algo me parecía raro.

¿Esos dos juntos?

Sólo me habían puesto los cuernos juntos, pero no sabía que había algo más.

Quizás Mañana Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora