Capítulo 15

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MAR:
- Espera - Dije. - ¿Que tiene que ver mateo en todo esto?
- Erais muy amigos de pequeños y cuando yo no estaba porque estaba trabajando, su madre y él cuidaban de tí.- Me dijo con felicidad- Ojalá saber dónde estará ahora.
- En la puerta.- Dije para sorprenderla.
-¿Qué?
- El año pasado nos mudamos aquí otra vez y hace un par de días me lo encontré en la calle peleándose con un chaval, y le ayudé a que no le hiciesen nada.
- Esa es mi hija, una mujer valiente y fuerte que cuida de los suyos.

Sonreí, sus palabras me enorgullecen.

- Gracias mamá, - dije con media sonrisa en la cara. - pero todavía no sé porqué te dispararon.
- Después de un par de años, a este señor le descubrieron que tenía un prostíbulo, donde yo trabajaba, y como es una persona horrible, desvío todo lo que le pudiese salpicar a él y lo amañó todo para poder tener a la policía de su lado y que toda la culpa recayera sobre mí. Mientras estaba en la cárcel, me hizo varios vis a vis con sus portavoces, él nunca dió la cara para darme recados ni para hablar conmigo, es una persona totalmente enmascarada, por eso cada vez que me hacían una visita era un portavoz diferente, desde aquí me daba órdenes para que siguiese siendo transa dentro de la cárcel, me jugaba demasiado, pero no tenía elección. La última vez que me trajeron el recado lo rechacé e intenté confesar ante la justicia, cosa que no debía de haber hecho, porque por lo visto había policías compinches, y cuando les dió la señal dispararon disimuladamente como si de un accidente se tratase, y aquí estoy. Obviamente esto quedará como un accidente y nunca se sabrá la verdad, a menos que descubra al jefe. Pero eso es prácticamente imposible. - Estaba flipando, no sabía ni que decir, ni qué hacer.

Se formó un silencio un tanto incómodo, pero necesario. Tenía que procesar toda la información que mi madre me había dado. No se lo podía contar a nadie, porque no sabíamos quienes eran los compinches de el jefe, ya que tiene millones, por lo que debía hacerlo discretamente para poder vengar a mí madre.

Todo esto parecía una puta película de ficción, era imposible que saliese bien por desgracia.

El policía empezó a llamar a la puerta indicando que saliese. Me despedí de mi madre y ella me dió el dibujo.

- Era un regalo para ti. - le dije mientras me ponía en pie.
- No sé si nos vamos a volver a ver, así por lo menos me llevas siempre contigo.- Otra vez nuestros ojos estaban llorosos, todo es una mierda.

Salí de la habitación lentamente y pensativa, todo era demasiado, me sobrepasaba, pero tenía que intentarlo. Por lo menos no estaba sola, tenía a mateo de mi parte, o eso espero, tenía que contárselo todo, pero ahora no, cuando tenga las ideas más claras y pensadas le contaré todo.

Levanté la mirada y ahí estaba, como siempre, con los brazos abiertos.

Quizás Mañana Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora