Mientras el viento de National City golpeaba los cristales del penthouse de L-Corp, el silencio se volvió un enemigo para Lena Luthor. Sola, rodeada de un lujo que de repente se sentía frío y vacío, dejó que las lágrimas fluyeran sin control.
—No quería que se enterara así... —susurró Lena para las paredes vacías. Su voz temblaba de rabia y dolor—. Fue peor de lo que jamás imaginé.
Se puso en pie, apretando los puños. El rastro dorado del lazo de Diana todavía parecía quemarle la piel.
—No puedo creer que una desconocida viniera a joder mi amistad con Kara. Y peor aún, a querer quitarme a mi chica. —Una chispa de la determinación Luthor brilló en sus ojos verdes a través de las lágrimas—. Pero esto no se va a quedar así. Kara es mía, aunque ella todavía no lo quiera aceptar.
A varios kilómetros de allí, en el acogedor departamento de Kara, la atmósfera era muy distinta. Kara estaba sentada al borde de la ventana, mirando las luces de la ciudad con los ojos rojos. Diana se acercó con suavidad, colocando una mano protectora sobre su hombro.
—¿Por qué lloras, pequeña? —preguntó Diana con una ternura que solo reservaba para ella.
—Porque me duele, Diana —confesó Kara, sorbiendo la nariz—. Hacerme la fuerte no es lo mismo que serlo. Siento que me rompí un poco hoy.
Diana suspiró, sentándose a su lado. —Pero es por tu bien. La verdad duele antes de liberar.
—¿Pero por qué nunca me valoró en su momento? —estalló Kara, volviéndose hacia ella—. ¿Por qué tuvo que ser así? ¿Por qué solo confesó lo que sentía cuando se vio amenazada por tus celos y por tu lazo? No me parece justo.
—Por una pequeña parte entiendo a Lena —dijo Diana con sabiduría milenaria—, pero el resto no lo justifico. Ella misma construyó esas barreras para protegerse, y ahora que se han derrumbado, debe aprender a levantarse sobre los escombros. No es tu responsabilidad cargarla.
Kara bajó la mirada, jugueteando con sus dedos. —Sí, lo sé, pero...
—No hay "pero" que valga esta noche —la interrumpió Diana, dándole un apretón cariñoso—. Mejor vamos a dormir. ¿O prefieres que vayamos a dar una vuelta para despejarte?
—Dormir, por favor —pidió Kara con voz cansada—Ya es de mañana y no hemos dormido
—Lo que tú pidas —respondió Diana con una sonrisa que hizo que Kara se sintiera, por primera vez en horas, segura—. Gracias, Diana.
Se acomodaron en la cama. El cansancio emocional fue más fuerte que los poderes de Kara, y Morfeo no tardó en reclamarla. Diana, sin embargo, se quedó despierta, observando el rostro sereno de la kryptoniana bajo la luz del alba. Con extremo cuidado, la abrazó y la tapó mejor con la manta. Se inclinó y dejó un beso casto en su mejilla, para después, en un impulso de valentía, rozar sus labios con un beso dulce y silencioso.
—Cómo me gustaría que me dieras una verdadera oportunidad —susurró Diana contra su piel—. Cómo me gustaría que, en un futuro no tan lejano, pudiera ser algo más que tu amiga. Tenía años que no me sentía tan bien con nadie, Kara. Me haces feliz con solo verte, con solo escucharte hablar. Me va a costar, lo sé, pero te voy a conquistar. Porque te quiero y quiero que seas feliz... y me siento digna de ser yo quien te haga sonreír cada mañana.
Las horas pasaron y el sol de domingo ya brillaba en lo alto del cielo. Kara despertó con el aroma a café recién hecho y pan tostado. Al abrir los ojos, se encontró con una bandeja llena de sus cosas favoritas.
—¿Diana? ¿Esto es para mí? —preguntó tallándose los ojos, incrédula.
—Así es, Kara. Disfrútalo —respondió la amazona, sentada al borde de la cama con su propia taza.
—¿Y tú? ¿No vas a desayunar conmigo?
—Aquí tengo lo mío, cariño —dijo Diana con un guiño—. Come, necesitas recuperar energías.
Kara devoró el desayuno, sintiéndose extrañamente mimada. —¿Qué quieres hacer hoy? —preguntó después de terminar—. ¿No tienes que ir a hablar con Luthor?
—No quiero ni verla —respondió Kara con una firmeza que sorprendió a Diana.
—Como desees. Entonces, ¿a dónde quieres llevarme?
—A donde gustes. Pídeme lo que quieras —dijo Kara con entusiasmo.
Diana arqueó una ceja, dejando que una sonrisa coqueta jugara en sus labios. —¿Lo que quiera?
Kara sintió que sus mejillas se encendían de golpe. —Bueno... sí, lo que gustes.
Diana, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no aprovecharse de la vulnerabilidad de Kara, suavizó la mirada.
—Vamos por un helado y después a dar una vuelta al parque. ¿Te parece bien?
—¡Claro que sí!
—Oye, ¿y no tienes trabajo? —preguntó Diana con curiosidad—. Los humanos suelen estar muy ocupados.
—Es domingo, hoy no trabajo —rió Kara.
—¿De verdad es domingo? Qué rápido pasan los días cuando estoy contigo.
—¿Quieres que le diga a Alex que venga con nosotras? —sugirió Kara, buscando su teléfono.
Pero antes de marcar, se detuvo. Miró a Diana, que la observaba con esa mezcla de adoración y respeto.
—Sabes qué... mejor no. Será un día solo de tú y yo. De Wonder Woman y Supergirl.
Diana se sonrojó levemente, una expresión rara en la princesa de Temiscira. —Me gusta eso. Gracias, Kara.
Kara la rodeó en un abrazo cálido, hundiendo su rostro en el hombro de la amazona. —Para eso somos las amigas... bueno, las más que amigas.
Diana sintió que el corazón le daba un vuelco. —Te quiero, Kara.
—Y yo a ti, Diana.
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Luthor vs Prince. (TERMINADA)
FanfictionKara está dividida. Una parte de ella insiste en perseguir un amor que nunca ha sido suyo, uno que la mantiene en la incertidumbre y el deseo constante. La otra parte sabe que existe alguien que la ama sin condiciones, que la espera sin exigirle con...
