La verdad y el abismo

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El lazo dorado de Hestia pulsaba con una luz rítmica, como un corazón expuesto en mitad de la sala. Diana sostenía el extremo con una calma regia, mientras Lena, atrapada por la magia antigua, sentía cómo sus barreras de acero se derretían.
—¿Amas a Kara? —La voz de Diana no era una pregunta, era una orden.
Lena apretó los dientes, luchando contra la fuerza de la verdad, pero sus labios se abrieron por voluntad propia.
—Sí —soltó en un suspiro quebrado—. La amo como no tienes idea. La amo mucho más de lo que me gustaría admitir, mucho más de lo que soy capaz de ocultar tras este apellido.
Kara, que hasta ese momento se mantenía al margen, dio un paso al frente. Sus ojos azules brillaban con una mezcla de shock y alivio.
—Oh por Rao... —susurró para sí misma, con el corazón martilleando en su pecho—. Ella me ama.
Pero la amazona no había terminado. Con un movimiento fluido y letalmente elegante, Diana retiró el lazo de Lena y, antes de que Kara pudiera reaccionar, lo enroscó alrededor de la muñeca de la kryptoniana. El brillo dorado ahora iluminaba el rostro de Kara.
—Ahora tú, Kara. ¿Amas a Lena?
Kara no luchó. Dejó que la verdad fluyera con la misma fuerza que el sol bajo su piel.
—Sí, la amo —declaró, pero su voz no era dulce, estaba cargada de un cansancio antiguo—. La amo desde el primer segundo en que mis ojos se cruzaron con los suyos. Pero también estoy agotada, Diana. Estoy cansada de orbitar a su alrededor, de esperar una señal que nunca llega, de estar siempre atrás de ella sin que me dé una sola oportunidad de verdad.
Lena retrocedió como si la hubieran golpeado físicamente. Sus ojos verdes se humedecieron mientras buscaba las palabras.
—Kara, yo... ¡Tengo miedo! —exclamó con desesperación.
—Suficiente —sentenció Diana, guardando el lazo con un gesto seco. La tensión en la habitación era asfixiante.
—¿Solo me dirías la verdad porque te obligaron con un lazo? —preguntó Kara, cruzándose de brazos con una frialdad que Lena nunca le había visto.
—Pasó lo mismo contigo —replicó Lena, intentando recuperar su postura defensiva—. Tú también necesitaste el lazo para confesarlo.
—¡No es lo mismo, Lena! —estalló Kara—. Yo no necesité magia para demostrártelo. Cada vuelo, cada rescate, cada vez que estuve ahí cuando el mundo te daba la espalda... yo siempre te he demostrado que te amo.
Diana intervino, colocándose entre ambas, su presencia imponente llenando el espacio. Miró directamente a los ojos de la Luthor.
—Escúchame bien, Lena. O conquistas a Kara ahora mismo, o lo haré yo.
Lena soltó una risa amarga y defensiva. —No te atreverías. Eres una heroína, una "diosa".
—Te revelé que soy Wonder Woman solo por ella —respondió Diana con una sonrisa gélida—. Crucé mis propios límites por su bienestar. ¿Realmente crees que puedes impedirme luchar por lo que quiero?
—Yo no —dijo Lena, mirando a Kara con fijeza—, pero ella sí. Ella no te elegiría.
Kara intervino con una voz que cortó el aire como el hielo.
—Puede que te ame, Lena. Pero no voy a estar esperándote siempre. Mi corazón no es un objeto que puedas guardar en una caja fuerte hasta que decidas que es seguro abrirla.
Lena se quedó sin palabras, el silencio de la habitación solo roto por el sonido de su propia respiración entrecortada. Diana aprovechó el vacío y se acercó a la empresaria. Con una audacia que rozaba la crueldad, Diana le plantó un beso lento en la mejilla y se inclinó hacia su oído para susurrarle lo suficientemente alto para que Kara lo notara:
—Tuviste tu oportunidad, Luthor. Ahora es la mía.
Furiosa y herida, Lena tomó lo primero que encontró sobre la mesa —un pisapapeles de cristal— y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia la amazona, quien lo atrapó en el aire sin siquiera parpadear.
—A veces el amor no gana, Lena —dijo Kara, observando la escena con una tristeza infinita—. Especialmente si ese amor nunca fue cultivado, ni regado, ni protegido.
—Esto duele... —susurró Lena, y finalmente las lágrimas rodaron por sus mejillas—. Tal vez no dije lo que sentía, tal vez ignoré cada vez que me propusiste ser tu novia... pero era por miedo, Kara. El miedo de que si te dejaba entrar del todo, te perdería igual que a todos los demás.
Diana soltó una carcajada irónica.
—Curioso. Tenías miedo de demostrar tus sentimientos, ¿pero te indignaste porque ella ocultó su identidad para proteger tu vida?
—No es lo mismo —insistió Lena, secándose las lágrimas con rabia.
—Tienes razón, no lo es —sentenció la amazona—. Lo de Kara fue un sacrificio. Lo tuyo fue cobardía.
—¿Te puedes callar de una vez? —gritó Lena, fuera de sí.
Kara suspiró, sintiendo que el aire del penthouse la asfixiaba. —Me tengo que ir.
—¡No! Quédate —suplicó Lena, dando un paso hacia ella—. Tenemos que hablar. A solas. Sin ella.
—Quién diría que una Luthor tendría tanto miedo de perder a una "Súper" —se burló Diana, caminando hacia el gran ventanal.
Lena ignoró el comentario, toda su atención centrada en la mujer de acero. —Kara, por favor... quédate.
—Yo me voy —anunció Diana, lanzando una última mirada triunfante antes de saltar hacia el vacío de National City.
—Si quieres hablar, será mañana, Lena —dijo Kara, retrocediendo hacia la ventana.
—No, ahora. ¡No me dejes así!
—Mañana —repitió Kara con firmeza, y sin mirar atrás, se dejó caer en la noche, siguiendo el rastro dorado que Diana había dejado en el cielo.
Lena se quedó sola en el inmenso penthouse, rodeada de lujos y verdades que pesaban más que el plomo, preguntándose si el "mañana" llegaría demasiado tarde.

Luthor vs Prince. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora