Un Fragmento de Krypton en el Corazón

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Bajo el sol de la tarde, el parque de National City parecía un cuadro vibrante de colores. Diana caminaba con la elegancia de una diosa, disfrutando de la brisa.
—Gracias por compartir tu tiempo conmigo, Kara —dijo Diana, mirando a la rubia con una suavidad que desarmaría a cualquiera.
—Es muy bueno estar contigo, Diana —respondió Kara, saboreando su helado con una sonrisa genuina—. Me encanta charlar contigo, conocer sobre ti y sobre la cultura de las Amazonas.
Diana asintió, con la mirada perdida en el horizonte. —Siento lo mismo. Me fascina escucharte hablar de Krypton.
—¿De verdad te gustaría conocer más sobre mi planeta? —preguntó Kara, deteniéndose en seco.
—Por supuesto. Cada palabra tuya es un tesoro para mí.
Kara sintió un vuelco en el corazón. —Conozco un lugar... es un pedacito de Krypton aquí en la Tierra.
La emoción iluminó el rostro de Diana. —¡Por los dioses! Quiero conocerlo.
Sin pensarlo dos veces, Kara tomó a Diana de la mano. Salieron corriendo con la risa escapándose de sus labios; el helado de Kara cayó al suelo, pero a ninguna le importó. Se refugiaron en la penumbra de un callejón solitario donde nadie pudiera verlas. Kara rodeó la cintura de Diana con firmeza y, con un estallido de velocidad supersónica, la elevó hacia los cielos helados del Ártico.
La Fortaleza de la Soledad
Al aterrizar, las inmensas puertas de cristal se abrieron, revelando la majestuosidad de la tecnología kryptoniana. El frío exterior contrastaba con la luz azulada que emanaba de las estructuras.
—Bienvenida, Diana —susurró Kara, dejando que Diana caminara por el recinto.
—Es... es hermoso, Kara. Casi puedo sentir la historia en estas paredes —dijo Diana, asombrada por la arquitectura de cristal.
—Aquí hay muchas cosas que me hacen sentir en casa. Es mi refugio.
Diana se detuvo frente a una de las consolas y se giró hacia ella. —¿Lo extrañas mucho?
—Sí —admitió Kara, y su voz bajó de tono—, pero más a mis padres. A veces el silencio aquí es demasiado ruidoso.
—Lamento tanto lo que les pasó, Kara —dijo Diana, acercándose con lentitud.
La amazona acortó la distancia, levantando una mano para acariciar la mejilla de Kara con una delicadeza infinita. Sus ojos oscuros buscaron los azules de la kryptoniana.
—Te ves muy hermosa aquí, entre tus recuerdos —le dijo con sinceridad.
Kara se sonrojó, pero no apartó la mirada. En lugar de eso, tomó la mano de Diana, entrelazando sus dedos.
—Diana, eres tan linda conmigo... Me haces sentir tan bien cuando estoy a tu lado. Como si por fin pudiera dejar de cargar el peso del mundo.
—Quiero que siempre estés bien, Kara —respondió Diana, dando un paso más hacia su espacio personal—. Conmigo o sin mí, tu felicidad es lo único que me importa.
Abrumada por la pureza de esas palabras, Kara se refugió en los brazos de Diana, escondiendo el rostro en su cuello. Diana la estrechó con fuerza, sintiendo el latido acelerado del corazón de acero de la rubia. En la soledad de la Fortaleza, Diana se atrevió a decir lo que su alma reclamaba:
—Me gustaría que tú fueras mi futura reina amazona, Kara.
Kara se quedó sin aliento, separándose apenas unos centímetros para mirarla, con los ojos muy abiertos. El silencio se prolongó, pero Diana no permitió que la incomodidad creciera.
—No tienes que contestar ahora, Kara. Solo te estoy expresando lo que siento. Mi reino, mi vida... todo cobraría sentido si estuvieras tú.
—Diana, yo... —comenzó Kara, sintiendo una calidez que subía desde su pecho hasta sus pies.
Diana la abrazó más fuerte, y en ese momento de conexión absoluta, el cuerpo de Kara dejó de tocar el suelo helado. Sus poderes respondieron a su emoción y ambas empezaron a levitar, suspendidas en el aire entre los cristales milenarios.
—Diana... —dijo Kara, flotando frente a ella, con una determinación nueva en la mirada—. Me daré una oportunidad contigo.
La sorpresa y la alegría inundaron el rostro de Diana. —Gracias, Kara... gracias.
Sin esperar más, Diana acortó el último espacio y selló la promesa con un beso. Fue un beso lento, cargado de esperanza y de una pasión que llevaba años contenida. Suspendidas en el aire de la Fortaleza de la Soledad, el pasado de Krypton y el legado de Temiscira se fundieron en un presente donde solo existían ellas dos.

Luthor vs Prince. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora