Cuestion de celos y cervezas

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En el departamento de Alex, el ambiente cambió en cuanto la capa roja desapareció por la ventana. Alex se cruzó de brazos y miró a Diana con una seriedad que solo una agente de la DEO —y una hermana sobreprotectora— podía proyectar.
—Por fin se fue —soltó Alex—. Bueno, Diana, quiero ser clara. Kara está enamorada de Lena; eso es obvio para cualquiera con ojos. Así que quiero pedirte un gran favor.
Diana bajó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta.
—¿Quieres que me aleje de ella? —preguntó con voz pequeña.
—No —respondió Alex de inmediato, haciendo que Diana levantara la vista con sorpresa—. Al contrario. Quiero que tengas cuidado. No quiero que salgas herida en medio de este lío.
Alex suspiró y se apoyó contra la barra de la cocina.
—Sinceramente, me gustaría que tú fueras mi cuñada. Lena es una buena persona, una gran mujer, pero he visto cómo Kara ha sufrido por ella durante años. Me duele ver que Luthor nunca le da el lugar que merece.
—Kara me dijo que intentará olvidarla —mencionó Diana con una chispa de esperanza.
—Tienes que hacer que la olvide, Diana. Eres una mujer increíble... —Alex hizo una pausa, mirando a la amazona de arriba abajo con una sonrisa pícara—. Si tan solo te hubieras fijado en mí...
Diana soltó una carcajada, rompiendo el hielo. —Me ganó tu hermana, Alex.
—Lo sé, siempre se queda con lo mejor —bromeó la pelinegra—. Por eso te pido que te cuides, y que la cuides a ella. Un consejo: mira musicales con ella. Los ama, la desarman por completo.
—Gracias, Alex. De verdad quiero a Kara y haré todo para que sea feliz.
En ese momento, una ráfaga de aire anunció el regreso de la kryptoniana. Kara aterrizó con cuatro cajas de pizza apiladas, despeinada y con una sonrisa triunfal.
—No se imaginan el montón de autógrafos que tuve que firmar en cajas de pizza —se quejó Kara, aunque se notaba que le gustaba la atención—. Fue una mala idea ir vestida como Supergirl.
—Solo a ti se te ocurre ir a la pizzería más famosa de la ciudad con el traje puesto —rio Diana.
—Kara, debes tener más cuidado con tu identidad —la regañó Alex mientras abría la primera caja—. ¡Oye! Esta pizza ya va a la mitad.
Kara, que ya tenía un trozo en la boca, se encogió de hombros. —Perdón, el olor en el aire era demasiado tentador.
Diana se acercó a ella, con una mirada cargada de ternura. —Tienes comida en los labios, Kara.
Con total naturalidad, Diana usó sus dedos para limpiar la comisura de la boca de la rubia. El gesto fue tan íntimo y suave que Kara se quedó congelada, sintiendo un cosquilleo en el estómago.
—Hacen una pareja hermosa —soltó Alex, observándolas.
—Gracias, Alex —respondió Diana sonrojada, mientras Kara balbuceaba un: "Alex, no sigas".
La cena transcurrió entre risas, pero Kara notó algo. Alex no dejaba de mirar a Diana. No era una mirada de odio, era una de... admiración profunda. Kara sintió una punzada extraña en el pecho, una molestia que no conocía.
—Alex, se te derrama la baba —soltó Kara con un tono más afilado de lo normal.
—¿De qué hablas? —respondió Alex, poniéndose roja.
—¿Podemos hablar un segundo? —pidió Kara, llevándose a su hermana hacia el pasillo.
Diana, que lo captaba todo, sonrió para sus adentros.
—Bueno, no las interrumpo. Seguiré coqueteando con esta hermosa rebanada de pepperoni.
Ya a solas, Kara encaró a su hermana: —¿Le estabas coqueteando a Diana?
—¿Qué? No, claro que no —mintió Alex.
—¡Sí lo hacías! Te vi.
—Está bien, me atrae, sí —admitió Alex levantando las manos—. Pero no voy a hacer nada, Kara. Ella tiene ojos solo para ti.
Kara se quedó en silencio, procesando la información. —Joder... ¿esto son celos?
—Sí, hermanita. Se llaman celos.
—Mierda... pensé que solo sentía esto por Lena.
Alex soltó una carcajada sonora. —Tienes a una mujer increíble fijándose en ti y tú todavía estás procesando el luto de Luthor. Ve empezando a superarla, porque el camino con Diana parece largo y emocionante.
—Y tiempo tengo —se escuchó la voz de Diana desde la sala.
Ambas hermanas se congelaron.
—¿Estás escuchando? —preguntó Kara avergonzada.
—Discretas, lo que se dice discretas... no son —rio Diana—. No te preocupes, Alex. Me coqueteaste mucho más cuando estabas ebria en aquella fiesta de Navidad.
—¡TO-MA-LAAA! —gritó Kara, señalando a su hermana.
—Mejor llévame, Diosito —murmuró Alex escondiendo la cara entre sus manos.
—Esta noche amerita una peda —propuso Diana con picardía.
—Como si ustedes se pudieran emborrachar —bufó Alex con envidia.
—Envidiosa —rio Kara—. Pero acepto.
Alex suspiró, recuperando su espíritu fiestero. —Va, pero Kara, tú vas por las cervezas.
—¿Otra vez? ¡Ya me tienen de mensajera!
—Hay que aprovechar que la "Chica de Acero" puede volar —sentenció Diana con un guiño—. ¡Corre, Danvers!

Luthor vs Prince. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora