Letalidades en la cuerda floja

1.6K 133 4
                                        

La luz de la tarde se filtraba suavemente por las cortinas del departamento de Kara, creando un ambiente de paz que contrastaba con el torbellino interno de la kryptoniana. Kara jugaba con el borde de su manga, evitando la mirada penetrante pero dulce de la amazona.
—Diana... —comenzó Kara con un hilo de voz—, ¿te molestaría que fuera a visitar a Lena yo sola hoy en la noche?
Diana, que estaba hojeando un libro, lo cerró con parsimonia. No hubo rastro de celos en su rostro, solo una comprensión infinita.
—No, Kara. No me molestaría en absoluto.
—Tengo que hablar con ella —continuó Kara, como necesitando justificarse—. Hay demasiadas cosas pendientes, demasiados silencios que nos están haciendo daño a las dos.
—Todo lo que necesites hacer para sanar, hazlo —respondió Diana, acercándose para depositar un beso casto en su sien—. Mi confianza en ti es tan grande como mi paciencia. ¿Quieres ir a comer algo antes de que empiece tu jornada?
—Vamos —asintió Kara, regalándole una sonrisa de alivio.
Sin embargo, tras dejar a Kara en CatCo y regresar al departamento, la quietud se volvió insoportable para Diana. Su instinto guerrero le decía que la diplomacia era necesaria. Sentía la urgencia de ver a Lena, de mujer a mujer, para aclarar que su intención no era destruir una amistad, sino construir un amor. Pero el miedo a la reacción de Kara la frenaba.
Buscando una brújula moral, marcó el número de la única persona que entendía el caos de los Danvers.
—¿Alex? —preguntó Diana cuando escuchó la voz de la agente.
—¿Qué pasa, Diana? ¿Está todo bien? ¿Kara está bien? —La voz de Alex denotaba esa preocupación crónica de hermana mayor.
—Sí, todo bien. Bueno... necesito un favor. Necesito ir a ver a Lena.
Hubo un silencio prolongado al otro lado de la línea. —No creo que sea buena idea, Diana. Es echarle gasolina a un incendio forestal.
—Quiero que sepa que no busco un conflicto con ella —explicó Diana, caminando de un lado a otro—. Quiero conquistar a Kara, pero no quiero ser la causa de una enemistad con alguien que es vital para ella. Lena es importante para Kara, y por extensión, su paz me importa a mí.
—Mira, Diana... si quieres ir, ve —sentenció Alex con un suspiro—. Pero dile a Kara antes. Si vas a sus espaldas y se entera por alguien más, se va a enojar de verdad. Es mejor que piense que eres honesta a que sienta que le ocultas cosas, como solía hacer Lena.
—Tendré que pensarlo entonces... no quiero arruinar lo que apenas comienza.
—Piénsalo bien. Oye, cambiando de tema... ¿no quieres ir a dar un paseo? Me dieron el día libre en la DEO y no tengo nada que hacer más que mirar al techo.
Diana sonrió, agradecida por la distracción. —Claro, Alex. Me gusta mucho la idea.
L-Corp – Oficina de la Presidencia
Mientras tanto, en el piso más alto de la ciudad, Lena Luthor se sentía como una reina en una jaula de oro. Se asomó al balcón, apretando la barandilla hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
—Te extraño tanto, Kara... —susurró para nadie—. Pero no pienso mover un dedo para buscarte hasta que esa "diosa" se vaya de tu vida. Mi orgullo no me permite ser la segunda opción de nadie.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el intercomunicador.
—Señorita Luthor, la buscan. Es urgente —dijo su asistente.
—¿Quién es ahora? Si es Sam Arias, dile que—
La puerta se abrió antes de que terminara la frase. Una mujer de elegancia felina y ojos inteligentes entró con una seguridad que rivalizaba con la de cualquier Luthor.
—Andrea Rojas... —Lena se quedó gélida—. Cuánto tiempo sin verte.
—Lena, creí que te emocionaría más verme después de tantos años —respondió Andrea, acomodándose en una de las sillas de cuero con una familiaridad irritante.
—Realmente no, Andrea. No después de lo que me hiciste en el pasado.
—Por favor, Lena... estábamos en la preparatoria. Ya es momento de superarlo, ¿no crees? —Andrea restó importancia al asunto con un gesto de la mano.
—Me traicionaste —recordó Lena, con la voz cargada de un rencor que el tiempo no había logrado borrar—. Rompiste la confianza de la única persona que te dejó entrar.
Andrea se levantó y caminó hacia ella, deteniéndose a una distancia peligrosamente corta.
—No creo que la amaras tanto en aquel entonces. Solo te dolió el ego. Pero mira, si de verdad te dolió tanto, vengo a ofrecerte mis disculpas oficiales. Y también... vengo porque he estado pensando mucho en ti estas últimas semanas.
Lena arqueó una ceja, sintiendo un déjà vu de su conversación con Sam. —¿Ah, sí? ¿Para qué exactamente?
—Te metes en mi mente, Lena. Te extraño de una forma que no puedo explicar con lógica empresarial.
—Sé más directa, Andrea. No tengo tiempo para acertijos —exigió Lena, cruzándose de brazos.
Andrea dio un paso más, invadiendo el espacio vital de Lena con una sonrisa depredadora que hizo que el ambiente se cargara de electricidad.
—Me gustas, Lena. Siempre me gustaste, pero ahora que somos adultas y dueñas de imperios... creo que somos el complemento perfecto. He vuelto por ti.
Lena se quedó inquieta. Primero Sam, ahora Andrea, mientras Kara se alejaba hacia los brazos de una amazona. El destino parecía estarse burlando de ella, o quizás, finalmente, estaba poniéndola a prueba.

Luthor vs Prince. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora