Las horas de aquel día se estiraron como ligas a punto de romperse. Para Sam, el reloj de su oficina parecía haberse detenido a propósito, burlándose de su anticipación. Cada minuto era una batalla contra la impaciencia, pero la promesa de una cena a solas con Lena Luthor valía cualquier espera. Cuando finalmente el sol comenzó a teñir el cielo de National City con tonos púrpuras, Sam se arregló por última vez frente al espejo y se dirigió a L-Corp.
Al llegar al piso de la presidencia, el ambiente no era tan solitario como esperaba. Frente a la imponente puerta de madera, las voces del interior se filtraban con un matiz de fricción. Sam llamó suavemente.
—¿Quién es? —la voz de Andrea Rojas sonó cortante, autoritaria.
—Yo sé quién es —intervino la voz de Lena, mucho más suave y con una nota de alivio que no pasó desapercibida.
La puerta se abrió, revelando la figura impecable de la CEO.
—Hola, Sam. Viniste —dijo Lena, dedicándole una sonrisa pequeña pero genuina.
—No iba a perderme esta noche por nada del mundo, Lena —respondió Sam, ignorando deliberadamente la mirada gélida de Andrea.
Andrea, cruzada de brazos, arqueó una ceja con evidente fastidio.
—¿Ya tienes planes, Lena? Creí que terminaríamos de revisar el contrato.
—Así es, Andrea. Tengo planes —sentenció Lena, dándose la vuelta para recoger su bolso—. Así que te pido de favor que te marches.
El rostro de Andrea se transformó en una máscara de incredulidad. Se sintió como si le hubieran dado una bofetada en público.
—Esto es una broma, ¿verdad? ¿Me estás echando por ella?
—No es una broma —intervino Sam con calma—. La invité a cenar y vendrá conmigo.
—Puedo verte mañana, Andrea. Mañana —repitió Lena, señalando la salida con una cortesía fría que no admitía réplicas.
Sin decir una palabra más, Andrea tomó su bolso con violencia y salió de la oficina, sus tacones resonando contra el mármol como disparos de artillería. "No puedo creer esto", masculló antes de desaparecer por el pasillo.
—Gracias por respetar nuestra invitación —dijo Sam, relajando los hombros—. Sé que ella puede ser... persistente.
—De una u otra forma, me ayudaste a librarme de ella —suspiró Lena, permitiéndose reír levemente por primera vez en el día.
—Bueno, al menos no seré yo quien te incomode tanto —bromeó Sam.
—¿Nos vamos?
Estaban a punto de cruzar el umbral cuando un ráfaga de aire helado invadió la habitación. El sonido de unas botas pesadas aterrizando sobre el balcón las hizo detenerse en seco. Envuelta en su capa roja y con el símbolo de la esperanza brillando bajo las luces led, Supergirl entró en la oficina.
—Ka... ¡Supergirl! —corrigió Lena rápidamente, con el corazón dándole un vuelco—. ¿Qué haces aquí?
—Vine a hablar contigo, Lena —la voz de la heroína era grave, cargada de una urgencia que ignoraba por completo la presencia de Sam.
—¡Oh, por Dios! ¡Es ella! —exclamó Sam, con los ojos abiertos de par en par.
Lena se puso tensa, mirando alternativamente a su "amiga" heroína y a su cita.
—¿Nos permites un momento, Sam?
Pero Sam estaba en trance. Se acercó a la kryptoniana con una mezcla de reverencia y asombro.
—¿Puedo... puedo tocarte?
Supergirl retrocedió un milímetro, visiblemente incómoda ante la cercanía.
—Amm... claro.
Sam no perdió el tiempo y rodeó a la heroína en un abrazo entusiasta.
—Nunca pensé que llegaría a conocerte, y mucho menos a abrazarte. Eres increíble.
—Sam, por favor —rogó Lena, frotándose las sienes.
—Está bien, está bien —cedió Sam, aunque antes de soltarla sacó una libreta de su bolso—. Pero antes, ¿me firmas un autógrafo?
—Ok —respondió Supergirl, tratando de recuperar la compostura—, pero primero debo hablar con Lena. A solas.
—¿Puedo escuchar? —preguntó Sam con curiosidad inocente.
—No —dijeron Lena y Supergirl al unísono.
—Es algo personal —añadió la heroína.
Sam entrecerró los ojos, sintiendo un pinchazo de sospecha.
—¿Personal? ¿Qué tan personal puede ser un asunto entre una Luthor y Supergirl?
—Tan personal —sentenció Lena con voz gélida— que si no te retiras ahora mismo, cancelo nuestra cena.
Indignada y murmurando por lo bajo, Sam salió de la oficina. En cuanto la puerta se cerró, Supergirl lanzó una mirada hacia el pasillo.
—No intentes espiar, porque lo sabré con mi oído —advirtió hacia la puerta cerrada. Luego, se giró hacia Lena—. Tu "amiga" ya se fue, ¿por eso vienes?
—Déjame cambiarme —susurró la heroína.
En un parpadeo de movimiento borroso, el traje azul desapareció. Kara Danvers estaba ahora frente a Lena, luciendo sus gafas y su ropa civil, con una expresión de vulnerabilidad que el traje de acero siempre ocultaba.
—No, no se ha ido por eso —dijo Kara con voz suave—. Vine porque te extraño. Quiero hablar contigo.
—¿Me extrañas? —Lena soltó una risa amarga—. ¿Cómo exactamente?
—Extraño a mi amiga, Lena. Extraño verte sin que haya un muro de cristal entre nosotras.
—Tu amiga... —repitió Lena, saboreando la palabra con una mezcla de tristeza y resentimiento.
—No quiero discutir hoy —suplicó Kara.
—Nadie está discutiendo, Kara.
Mientras tanto, en el pasillo, la curiosidad de Sam fue más fuerte que su prudencia. Se asomó con sigilo por la rendija de la puerta, tratando de descifrar qué asunto "personal" unía a la mujer más poderosa del mundo con la mujer más inteligente de la ciudad.
—Si te asomas un poco más, olvídate de que existo —soltó Lena sin mirar atrás, conociendo perfectamente los hábitos de su invitada.
Kara se tensó. —¿Quién es ella realmente?
—Una loca —respondió Lena con un deje de ironía—, parece estar un poco obsesionada conmigo.
—Ah —murmuró Kara, sintiendo una punzada de algo que se parecía mucho a los celos.
—Bueno, ¿de qué quieres hablar? —preguntó Lena, acortando la distancia.
—Quiero saber el porqué —soltó Kara finalmente—. ¿Por qué ahora que Diana ha aparecido en tu vida, todo parece cambiar? ¿Por qué ella tiene un lugar que yo ya no reconozco?
—Tú sabes perfectamente el porqué, Kara. No te hagas la ingenua.
—Creo que no llegaremos a nada con esta conversación, ¿verdad? —suspiró Kara, preparándose para marcharse.
Pero Lena no la dejó ir. Dio un paso decisivo, invadiendo el espacio personal de Kara hasta que sus respiraciones se mezclaron.
—Yo no quiero llegar a "nada" —susurró Lena, clavando sus ojos verdes en los azules de la otra—. Quiero que lleguemos a un todo.
Sin darle tiempo a reaccionar, Lena acortó la distancia final y besó a Kara. Fue un beso cargado de años de silencios, de secretos y de una tensión que finalmente encontraba una salida. Kara, tras un segundo de sorpresa, se rindió al contacto y le correspondió con la misma intensidad, olvidando por completo que no estaban solas.
Desde la puerta, Sam observaba la escena con la mandíbula desencajada. No solo estaba viendo a su cita besar a su mejor amiga, sino que la pieza final del rompecabezas acababa de encajar en su mente al ver a Kara allí, donde hace un segundo estaba la heroína.
—¿Kara? —susurró Sam para sí misma, con la voz temblorosa—. ¿Kara, eres Supergirl?
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Luthor vs Prince. (TERMINADA)
Fiksi PenggemarKara está dividida. Una parte de ella insiste en perseguir un amor que nunca ha sido suyo, uno que la mantiene en la incertidumbre y el deseo constante. La otra parte sabe que existe alguien que la ama sin condiciones, que la espera sin exigirle con...
