Habían pasado ya más o menos dos semanas, Fernanda ya se había acostumbrado a la casa. No podía evitar notar el gran parecido que tenía conmigo, era raro, pero cierto. Estaba muy feliz con la llegada de Fernanda a mi vida, pero tenía otro problema ahora. Mi madre. ¿Cómo le iba a decir todo esto?, no sé cómo reaccionaría... pero voy a defender a esta pequeña como sea de las garras de mi madre.
Terminé de vestirme y de vestir a Fer, ese era el nombre que le había tomado de cariño. Baje con ella en brazos para encontrarme a un Jake preparando el desayuno.
-Buenos días, ¿qué tal? -Deje a Fer en la silla para bebés que Jake había comprado hace un par de días-
-Si bien -me sonrió tiernamente-
-Necesito que me acompañes a visitar a mi madre -rápidamente llamé su atención-
-¿crees que ya es hora de decirle? -Asentí con la cabeza. Si yo no le contaba ella vendría hasta acá mismo y se daría de cuenta- Bien, iremos al terminar de desayunar.
No nos demoramos mucho en desayunar, lo normal, subí a mi cuarto me puse un abrigo y tomé algo de dinero y salimos de camino a mi antigua casa. No demoramos mucho en llegar, no necesité esperar a que me abrieran la puerta, pues mi madre nos vió llegar y emocionada me fue a recibir.
-¡Cariño! -me abrazo muy fuerte y me saludo de un cariñoso beso- ¿Qué hacen por acá?
-Necesito hablar de un tema contigo -exactamente en el momento que finalice esa frase, Jake bajaba del auto con Fernanda en sus brazos-
-¿Quién es esa bebé? -preguntó con curiosidad y enojo-
-exactamente de eso tenemos que hablar... ¿está papá en la casa?
No respondió enseguida, me miraba con intriga como intentando sacar conclusiones pero al parecer para ella nada encajaba.
-Vamos, está dentro.
Le pedimos a Will, un jardinero muy amable que mi padre había contratado hace un par de años, que estacionara el auto, a cambios le dimos algo de dinero que recibió muy amable. Caminamos por el camino de piedra con la pequeña Fernanda intentando zafarse de los brazos de Jake para poder tocar el suelo.
Entramos a la casa, todo seguía como cuando me fuí de ahí. Entrar ahí no me trajo recuerdos agradable, más bien fue como volver a revivir todo de nuevo y ahí estaba yo de nuevo, mis ojos se llenaban de lágrimas nuevamente, pero de alguna u otra forma supe controlarme, debía de ser fuerte ahora.
Mi papá, quien solo usaba una camisa azul y jeans, lo cual me pareció extraño ya que siempre andaba con traje, se sorprendió al vernos y más con una bebé en nuestros brazos. Nos dirigimos al salón y nadie se atrevía a hablar, supuse que estaban esperando que yo hablara pero sinceramente no sabía por dónde empezar.
-Bien -empecé a hablar- la verdad es que no sé como decirles esto...
-comienza por lo más importante -Habló mi padre con una mirada que me tranquilizo-
Me hizo recordar cuando era pequeña, una indefensa niña que constantemente tenía horribles pesadillas, pesadillas tan fuerte que despertaba gritando sin darse cuenta y mi padre corría a verme y entonces me daba esa mirada, una mirada que decía ''esto no está bien, esto se irá a la mierda... pero yo estaré contigo'', simplemente extrañaba ese padre.
-Lucía... tenía un novio con él que estuvo mucho tiempo, a escondidas obviamente. Al pasar el tiempo él se volvió posesivo y tuvo que alejarse y es ahí cuando se fue a la universidad que está a las afuera de la ciudad. Estando allí ella se dió cuenta de qué... -me temblaba la voz, y las piernas, simplemente no sabía como explicarme- estaba embarazada -mis padres abrieron los ojos asombrados e inmediatamente quisieron hablar- por favor, déjenme terminar, ¿si?.
-¡Pero explicate ya, por favor, Isabelle!
-la cosa es que mi hermana se fue a estudiar fuera porque sabía que mi madre la obligaría a abortar... tuvo ese bebé al paso del tiempo y se lo dejó a Sebastián, no sé si aún se acuerdan de él -ellos asintieron rápidamente- bien, la cosa es que Fernanda -volteé a mirar a Jake que tenía a la bebé en brazos- es la hija de Lucía, su nieta.
Mi madre solo dignó a bajar el rostro, a llevar sus manos al rostro, no podía asumirlo. Mientras mi padre me miró fijamente y habló.
-¿Cómo es que tu sabes todo esto?
-Antes de irme, revisé el cuarto de Lucía, encontré su diario de vida, fotos, y el test de embarazo que daba positivo... -Me detuve al escuchar el fuerte llanto de mi madre, mi padre rápidamente se acercó a ella y la llevó a su pecho-
Sentí un nudo en la garganta y unas ganas de llorar enorme, mi madre me podría haber hecho mucho daño, pero no me gustaba ver la gente que quería llorar. Simplemente no sabía que hacer, miraba a Jake desesperada, él se sentó al lado mió me miro a los ojos y dijo:
-Tranquila -Lo cual inmediatamente provocó en mi la total tranquilidad. Seguía observando y tomó mi mano en las suyas-
Espere a que mi madre se tranquilizará, mientras tanto fui por un vaso de agua que recibió cuando se tranquilizó. Inmediatamente cuando dejo de llorar, miró a Fernanda.
-Se parece mucho a ti de pequeña -Sonrío débilmente. Dirigió su mirada a mí- Perdóname, no sabes cuanto lo siento Isabelle, nunca cumplí mi rol de madre con ustedes, no saben cuanto lo siento -rompió en llanto nuevamente. Me acerqué a ella y la abracé-
-No hay nada que perdonar, mamá... te quiero -le dí un beso en la frente-
Cuando por fín nos tranquilizamos todos, mi mamá se acercó a Jake y preguntó si podía cargarla, Jake accedió y se dirigió al sitio donde estaba mi padre y se dieron un fuerte apretón de manos y un abrazo.
Conversamos toda la tarde y al parecer Fernanda se sentía muy a gusto con sus abuelos porque cuando llegó la noche y nos tuvimos que ir, la pequeña se puso a llorar.
Cuando llegamos a casa subí a mi cuarto, me saqué el abrigo, me cambié de polera y bajé a comer, Fernanda había terminado su leche y rápidamente se quedó dormida mientras viajabamos a casa, así que solo quedamos Jake y yo.
Me senté en la mesa y comenzamos hablar de diferentes temas y a reír muy a gusto.
-No sé Jake, yo sigo insistiendo en que nos cambiemos de casa, no me siento cómoda aquí.
-Está bien, si así lo prefieres -Me sonríe tiernamente-
Durante esos minutos, parecía que todo estuviera bien, por un momento creí que así serían las cosas desde ahí en adelante, pero esa idea se me borro de la cabeza cuando Jake bajo la mirada a mis brazos y la sonrisa se había borrado. Había olvidado cubrirme los brazos con maquillaje.
Mi corazón empezó a latir a mil, las piernas me empezaron a temblar, el nudo en la garganta aparecía nuevamente y los ojos se me llenaron de lagrimas que esta vez no pude controlar. Subí corriendo a mi cuarto el cual cerré con seguro de inmediato. Pasaron pocos segundos y Jake se hizo presente golpeando la puerta y rogando que le abriera.
-¡Vete Jake, porfavor! -me mantuve en la puerta sintiendo los golpes desesperado de Jake-
-¡Abre Isabelle! -Respondió violentamente. Sabía que Jake sería incapaz de hacerme daño pero simplemente no podía mirarlo-
-¡Por la mierda, vete! -Grité con las pocas garras que me quedaban. Los golpes dejaron de sonar y rato después escuché unos pasos que procedían a irse-
Rápidamente me lancé al suelo y lloré, volvía a llorar, en ese momento sentí que las cosas nunca cambiarían para mi, mis ganas de vivir se perdían en el suelo y yo sentía que no podía más.

ESTÁS LEYENDO
Guerrera - (En edición)
Teen Fiction''No todos pueden super su propio pasado'', me repetía una y otra vez en mi mente mientras las lagrimas se acumulaban en mis ojos, sin poder olvidar aquella horrible noche en la que mi vida se convirtió un maldito infierno. No sabes que de un segun...