-Bien, ¿qué pasa? -pregunté luego de sentarnos en la mesa- ¿por qué está Jake acá?
-¿Así que ya lo conoces? -preguntó la señora que estaba a la derecha de Jake
-Sí -hablé firmemente- ha ido un par de veces a verme a la clínica
-Yo soy su madre, Clara y el su padre, Trevor -indicó al señor que estaba a su lado-
Jake se mantenía cabeza baja, ni siquiera me había saludado ni dirigido la palabra desde que lo ví
-Cariño...
-me pueden decir de una vez qué está pasando -hablé-
-Tu sabes que tu no puedes elegir con quien casarte y...
-no querrás que...
-te casarás con Jake -habló firmemente-
No podía procesar lo que mi padre había acabado de decir. Me sentía confusa y todo se me nublaba haciendo que me sentara en la silla en un estado de completa confusión.
-Se tienen que casar, cariño -habló mamá intentando calmar el asunto-
-¡No hables! -la callé antes de que siguiera- ¡primero que todo, no te vuelvas a atrever a llamarme cariño ¿entendiste? ni siquiera me fuiste a ver a la clínica, ni tu, ni papá, fueron! -me tome una pequeña pausa- ¡y segundo... no me casaré con alguien a quien apenas conozco, maldita sea!
-Hija él es..-mi padre de inmediato se puso nervioso-
Jake de inmediato se paró de su asiento mirando a mi padre y cuando pretendía decir algo mi padre lo calló y lo obligó a sentarse.
Jake volvió a bajar la cabeza lo cual me estresa porque necesitaba que alguien me explicara qué estaba pasando. Luego de que sintiera mi mirada, elevó su cara mirándome con ojos de súplica y lo único que pude decir fue:
-¡No te quiero ver en mi casa, no te quiero en mi casa y mucho menos me obligar a casarme contigo! -me levanté del asiento y me acerque un poco a Jake- -¡andate! -él quedó mirando a sus padres por un momento pero aún no sabía que hacer- ¿eres estúpido o qué? quiero que te vayas -volví a gritar-
-tú no echarás a mi hijo de una casa que no es tuya -habló Clara en un tono de ofendida-
-¡no será mi casa pero vivo aquí! -Grite tomándola fuertemente del brazo, abrí la puerta de la casa la cual no quedaba muy lejos del comedor, cuando la puerta ya estaba abierta la saqué soltandola del brazo-
-¡Alfonso! -gritó el padre de Jake a mi padre, detén a tu hija-
-Usted -lo señalé- salga de mi casa, ahora -él me miró durante unos segundos y salió pero antes de irse dijo-
-de todas maneras te casarás con mi hijo -habló con resentimiento-
Jake seguía dentro de la casa. Le dedique una sola mirada de odio para que saliera de mi casa.
-y ni se les ocurra volver aquí -hablé con las últimas fuerzas que me quedaban antes de romper a llorar-
Salí lo más rápido de ahí, subí mi habitación llorando y cerré con seguro mi cuarto. Fuí al baño y también cerré con cerrojo. Me dí cuenta de que no solo estaba llorando si no que también gritando y rompiendo todas las cosas que hace poco había ordenado. Dirigí mi mirada al espejo de cuerpo que tenía, me miré unos segundos y grité, grité y con mi puño rompí el espejo. Me tire al suelo mientras seguía llorando.
Me tome un segundo para recoger un pedazo de vidrio roto, lo puse en mi brazo y procedí a cortar. El alivio que sentí cuando salía la sangre de mi brazo no la había sentido nunca, así que procedí a seguir cortando la parte de más abajo de mi brazo. Cuando acabe solo me digne a poner un paño encima de las heridas. Me recosté en todo el vidrio roto y seguí llorando deseando y gritando estar muerta.
Desperté alborotada y mi mente de inmediato dijo ''¿una pesadilla?''.
-La pesadilla fue despertar.
Me levante con cuidado de los vidrios rotos y sacando algunos que tenía pegados a mi ropa. Me cambié rápidamente de ropa, colocando algo que me ocultara las heridas por completo. Baje a la cocina en donde estaba la sirvienta.
-Antonia -le dije a la joven llamando su atención-
-¿dígame señorita? ¿la puedo ayudar en algo?
-necesito que vayas a ordenar mi cuarto de baño y no le digas nada a nadie ¿okey?
-sí, señorita, de inmediato.
Caminé hasta el salón donde se encontraba mi madre leyendo uno de sus artículos de ropa.
-que bueno que despertaste, ya era hora -habló- luego del escándalo que hiciste anoche.
-¿y como esperabas que reaccionara?
-me da igual, Isabelle -se tomó una pausa- te casas el miércoles.
-Mamá...
-te casas el miércoles y no quiero ni una palabra más del tema -tiró la revista, se levantó del asiento y se fue-
Subí rápidamente a mi habitación me puse un suéter plomo que me llegaba hasta el cuello y me tapaba entera. Salí lo más pronto de la casa, tomando uno de lo tantos coches de papá y me dirigí hacía la clínica, necesitaba ver a Nancy. Pasaron unas horas hasta que llegue, entre lo más rápido posible y fui al lugar de consultas.
-Hola, buenas me puede decir donde puedo encontrar a la enfermera Nancy Diaz -la señorita tecleó unas palabras el computador y dijo-
-Piso 3 en el despacho del doctor Alonso -habló amablemente-
Miré el ascensor en el cual había un hombre así que decidí tomar las escaleras. Iba subiendo lentamente por decir de una manera quería correr pero me dolía mucho
-¡Isabelle, qué sorpresa!
-Nancy -susurré-
-Mi niña...
-Me están obligando a casarme -hablé mientras la abrazaba-
-Lo hacen por tu bien.
-¿tú también lo crees?, me quieren arruinar más la vida, eso es lo que quieren, no puedo Nancy, no puedo
-¿cómo sabes que no es un buen chico he?
-no lo sé, Nancy.
Pasamos unos minutos conversando pero me dí cuenta de la hora así que pretendí irme.
-Me tengo que ir, ¿me das tu número?
-Claro. -me pasó un papel con su número-
No quería irme a casa, no por ahora así que solo conduje.

ESTÁS LEYENDO
Guerrera - (En edición)
Fiksi Remaja''No todos pueden super su propio pasado'', me repetía una y otra vez en mi mente mientras las lagrimas se acumulaban en mis ojos, sin poder olvidar aquella horrible noche en la que mi vida se convirtió un maldito infierno. No sabes que de un segun...