Capitulo 29

5.2K 516 151
                                        




Valentina POV

- Juls, ¿nadaremos con tiburones o no? - hice puchero.

- No hagas eso y... ¿Que tal si me comen? Estás loca.

- No te comerán, son indefensos hasta los niños nadan con ellos aquí, anda vamos...

- Pues consíguete un niño y nada con él.

Me crucé de brazos mientras ella estaba recostada en la cama que compartíamos desde que llegamos aquí. Yo quería nadar con tiburones y ella quería ir a caminar por el lugar...

- Juls, prometo que después que nademos con tiburones camináremos todo lo que quieras.

- Me da miedo, Val. - hizo un mohín y no pude evitar acercarme a la cama y poner medio cuerpo encima del de ella.

- No te pasará nada, yo te cuidaré ¿vale? Vamos... – me miro un poco dubitativa, creo que va a ceder...

- Está bien... – respondió resoplando – pero si me comen será tu culpa.

- ¡Sí! - dije entusiasmada - Punto para Carvajal.

- Que infantil eres. - rió.

- Si, si... Como digas, mueve tu trasero.

Fuimos caminando hasta el lugar en donde podíamos hacer lo que yo quería. Juliana llevaba su bikini rosado y unos lentes oscuros, yo usaba un bikini de colores . No sé si la gente se nos quedaba viendo por ser una pareja lesbiana o una pareja jodidamente caliente, tomadas de la mano. De todas maneras, me daba igual.

 De todas maneras, me daba igual

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-Bienvenidas

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-Bienvenidas. Primero que nada, les daré las instrucciones y precauciones, aunque no corren ningún tipo de riesgo, ¿está bien?

El instructor hablaba y hablaba, noté que Juliana estaba poniendo toda la atención del mundo y me causaba ternura lo asustada que se veía, tomé su mano con más fuerza y ella sonrió sin quitar la vista de aquel chico. Cuando por fin terminó, nos metimos todos al agua y ahí estaban los pequeños tiburones.

- ¡Oh Dios, oh Dios! – exclamo Juliana poniendo las manos en su boca. 

- Juls... Tranquila, ven... - le tendí mi mano y ella entró al agua enrollando sus piernas en mi cintura y sus brazos en mi cuello, me reí porque parecía un koala asustado.

Kilometraje  (Juliantina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora