Capítulo 4

237 52 12
                                        

*Francis Pov.*

No podía permitir que las personas me acosaran de esa manera, Elise estaba frente a mí. Su incomodidad estaba latente, por lo que alejé al resto. Recordé cuando Karen está con su esposo e hijo y les dice eso. Luego comprendí que debía mostrarle seguridad para que me dejara seguir viéndola y le pedí permiso para entregarle la guitarra a su hermana yo misma, lo cual aceptó mirándome con los ojos bien abiertos. Sé que es raro que alguien conocida como yo esté demostrándola tanta confianza y no debería, por mi propia seguridad, pero no podía evitarlo. Ella me hacía actuar de manera insólita.

El semáforo estaba en rojo y me reí sola al darme cuenta que traté a Elise como si fuera mi familia. La sonrisa se borró de mi rostro al instante. No tengo familia.

—¿Te encuentras bien, Francis? —Me preguntó.

Miré a Elise y seguí manejando en tanto vi la luz verde

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Miré a Elise y seguí manejando en tanto vi la luz verde. Le asentí y señaló la quinta casa luego de la esquina cuando noté que estábamos llegando al punto donde me había indicado que condujera. No era tan lejos del restaurante, por lo que nos tomó pocos minutos. Estacioné y lentamente la seguí hasta la puerta. Se parecía a las clásicas casas de San Francisco, quizás es por la cercanía con Estados Unidos.

Me invitó a pasar y al hacerlo me sorprendí. Las paredes estaban llenas de cuadros con fotos familiares y la casa entera parecía traída de Alabama, de la época de la confederación.

—¡Elise! ¿Cariño, eres tú? Estaba muy preocupada por... ti.

Una señora rubia de ojos claros apareció y se detuvo al verme junto a Elise.

—Mamá, te presento a Francis Gregoir. Francis, te presento a mi madre. Brenda Karson.

Me acerqué y le di la mano como saludo.

—Es un honor conocerla.

—El honor es todo mío, eh oído mucho sobre ti.

—¿Ah, sí? Seguro que fue de Jane.

Dije riéndome y mirando a Elise, que se puso roja.

—No exactamente, querida. —Me quedé muda. ¿Elise le había hablado de mí? Un momento...

Mis ojos se agrandaron como platos al entender que sabía lo que había sucedido entre nosotras. Me quedé con la boca abierta sin saber qué contestar y me salvó una corrida desde las escaleras. Nos giramos para ver a su hiperactiva hermana, Jane.

—¡Francis! ¡Oh, Dios mío! ¿Francis Gregoir está en mi casa?

Nos reímos y me acerqué, le di un beso en la mejilla a modo de saludo. Se quedó viéndome con los ojos brillantes tal cual niña viendo a su héroe.

—Hola, Jane. Tengo algo para ti.

Le entregué la guitarra y su cara se transformó. Cuando la sacó del estuche y vio que estaba firmada con un marcador blanco me miró.

Heartbreakers (Original Story)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora