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Sinópsis:
Elise es una simple profesora de piano que decide acompañar a su hermana menor a un concierto de su banda favorita de rock, Heartbreakers.
Francis es la baj...
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Habíamos alquilado un auto y estábamos estacionadas, mirando hacía la puerta de la casa de mis padres. No podía sacar las manos del volante, hacía mucho que no sentía tanto miedo. Finalmente, alguien abrió la puerta de la casa y, colocándome mis lentes de sol, bajé seguida por Karen y observé a mi padre parado de brazos cruzados. Cerré la puerta y Karen se acomodó a mi lado. Fuimos hasta la puerta y me detuve junto a la escalera. Veía el rostro duro y frío del hombre que dio su semilla para dar a mi nacimiento. Este hombre era mi padre y por lo que veía, no había cambiado a pesar de los años. Su mirada me hizo dudar de si estaría haciendo lo correcto.
Francis: Leonard...
Leonard: Francis...
Alguien apareció detrás de él y me sorprendí al ver a mamá. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Hacía diez años que no la veía y era la única que había extrañado.
Beatriz: ¿Francis?
Francis: Sí, soy yo.
Beatriz: ¡Qué cambiada estás! Hola, soy Beatriz y él es Leonard.
Dijo saludando a Karen que ofreció su mano amable como siempre. Yo no podía quitarle la mirada a mi padre, que me analizaba detenidamente. Nos hicieron pasar y ya dentro, lo vi sentarse en su clásica posición de «Yo tengo el mando». No pude evitar sonreír, sabía bien que mamá debió convencerlo. Me cansó saber que esto no tenía sentido.
Francis: ¿Para qué me hicieron venir?
Mamá me miró sorprendida y miró de Karen a mí, impresionada.
Beatriz: Creí que ya lo sabías. Queremos recuperarte.
Le cuestioné a él. Se cruzó de brazos, estuvo en silencio un momento y luego lo vi preparar su discurso.
Leonard: La más importante lección que jamás pudiste olvidar es el perdón. Nosotros te perdonamos por tus actos, tienes que hacer lo mismo con nosotros. Somos tus padres y nos debes lo que tienes.
No pude evitar sonreír de forma sarcástica, ya cansada de él.
Francis: ¿Perdón? ¿Yo debo aprender el perdón? ¿Tú me perdonaste a mí? Disculpa, pero lo que tengo hoy en día es gracias al duro trabajo que hemos hecho con Karen y los chicos. ¡Tú no me diste nada!
En ese momento se puso de pie y comenzó a discutir conmigo.
Leonard: ¡Te di una educación! ¡Te dimos la mano de Dios! ¡Y tú la ignoraste!
Francis: ¡Abusaron de mí! ¡¡El hijo del pastor que tanto idolatrabas me dejó embarazada!! ¿Y qué hiciste tú? Me enviaste lejos a un convento para que nadie se enterara que tu hermosa y comprometida hija casta había quedado embarazada sin casarse. Y cuando tuve a mi hijo no dejaste que lo conociera, falsificaste mi firma y lo alejaste de mí. ¡¿Quieres que siga?!