Atenea.

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La oleada de disparos constante descendía gradual.

Entre algunos cuerpos, carne y sangre, se movieron ágiles en dirección a las habitaciones.

El que la guerra se detuviera solo les trae mal presentimiento.

Solo podía significar dos cosas.

El enemigo fue abatido.
El enemigo ya había conseguido sus objetivos.

Asami hacía crujir sus zapatos contra el suelo en cada paso, la furia que llevaba no era buena.

Fuera de la habitación abierta, tres de los 4 hombres que dejó a cargo, parecían muertos.

Entra a la habitación, repasa frenético el escenario y ruge de enojo y descontrol.

Escuchó la voz casi chillona de Nikiforov a su espalda.

-¡Mierda!.. ¡YUURI!..-

-Cállate la boca..

Habla Asami Ryuichi, ¡alguien responda!-habló Asami por el radio siguiendo el sonido de una nueva serie de disparos.

-Asami san, ¡es una emboscada!, ¡habían demasiadas ratas entre nosotros!, ¡se llevaron a varios!, ¡No podemos hacer nada!-

-¡Cálmate!, ¡dime dónde están!-

-¡Nos sobrepasan en número!.. Creo que le dispararon a Sumizone en la cabeza, ¡está muerto!, Park Dojin está herido en el estómago, está inconsciente, ¡no para de sangrar!.. Estamos en la habitación de Park Dojun, ¡quieren llevarse a Yoon Heeso!, ¡Necesitamos más hombres Asami san!, ¡o no podremos protegerle! -

-S..Sumizone.. Asami.. él no puede.. No es verdad.. no p..-

-No me hables y mantén tu distancia.. mal nacido hijo de perra-Asami se abalanzó hacía una cómoda, sacó dos chalecos anti balas, uno se lo lanzó en la cara a Viktor, y el otro se lo entregó a Akihiko que estaba pálido sin saber que hacer.

-Usami, mantente cerca, espero que hayas afinado tu puntería en éstos meses, o nos vamos a joder todos hoy-Asami gruñó negando con la cabeza para no pensar en Kaede o se bloquearía. Sale corriendo con Akihiko.

Viktor intenta enfriar sus pensamientos, pero es casi imposible.

Se pone el chaleco al revés, maldice, se lo quita para volver a colocárselo.

Respira hondo y cae al suelo por la puntada de dolor en su cabeza.

-¡Levántate jodido inútil!-se dijo a si mismo.

Sus huesos también duelen, su piel se siente quemada en calor de fiebre, era una tortura y a veces piensa que cae en otra dimensión y que el suelo se lo traga.

-Sumizone.. ¡Por qué maldita sea!.. ¡Levántante basura!-

Cómo su cuerpo no hace caso, se arrastra hasta una pequeña mesa, toma un abrecarta y se lo entierra en la mano, luego en la pierna.

Suelta aire casi escupiendo saliva y se pone en pie.

El chaleco tiene un par de armas, se asegura de verificar que estén cargadas, corre pasando a un costado de los cuerpos en el suelo.

Solo llevaba encima la ropa interior y el chaleco anti bala, aún así, el calor seguía irritando su propia piel.

Dejó de pensar que el amor de su vida estaba en peligro, que seguramente le odiaba, dejó de pensar que tiene a personas especiales para él, secuestrados para ser vendidos.

Dejó de pensar en que Dojin estaba herido de gravedad.

Dejó de pensar en Kaede.. porque pensarle terminará por desquiciarle.

EXPERIMENTO OMEGAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora