Capitulo 4.

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El concilio secreto en Rivendel, convocado por el mismísimo Elrond en persona, había comenzado.

Elfos, enanos, humanos, un hobbit, un mago y una híbrida estaban allí reunidos. Claro que, pocos allí sabían que era realmente April.

Comenzaron exponiendo la situación. Nadie se creía lo que estaba pasando. Más bien, nadie creía creerlo. Que el temible Señor Oscuro, Sauron, aun pudiera seguir siendo el mayor peligro para la entera Tierra Media era algo que nadie quería asumir.

April no entendía como había llegado hasta allí, si Gimli realmente hubiera sabido que en el concilio secreto se iba a hablar sobre aquello, ni en un mileno entero la hubiera llevado consigo. Pero April no tenía más miedo del que debía tener. Quería escuchar más, saber más y dar su vida si era necesario para ayudar a salvar la Tierra Media. Realmente, tenía el instinto de batalla de un hombre.

Cuando se estaba habando del anillo regente y su destrucción, unn humano allí presente se opueso a que fuera destruido, Boromir, el hijo mayor de senescal regente del reino de Gondor.

Todos comenzaron a protestar y se formó un gran revuelo. Hasta el mago gris, Gandalf, tuvo que verse obligado a pronunciar palabras en la lengua de los orcos para alejar a Boromir del anillo. Elrond y todos los elfos allí presentes, sintieron nauseas de solo escuchar ese lenguaje. April, a decir verdad, no se sintió mucho mejor.

April había recibido miradas de sorpresa y hasta de desprecio por estar en aquella reunión, siendo una mujer y, según se habían inventado, nada más que una simple acompañante de los enanos. A casi nadie le resulto convincente aquel argumento, pero el gran Elrond mandó callar las quejas hacia la muchacha, no hubo nadie que no pensara que aquella joven era algo realmente importante y por eso estaba allí.

Elrond sabía la verdad sobre April. Aquella había sido la verdadera razón de que ella siguiera ahí. Sabía de su valentía, sabia de sus dotes en la batalla, sabía de su entrenamiento y sabía, sobretodo, de quien era hija y que era. Estaba claro que a Elrond todo aquello le parecía más que suficiente para explicarse así mismo la presencia de April en ese concilio.

Elrond: Alguno de vosotros, ha de llevar el anillo a su lugar de origen y destruirlo.

Esas palabras la sacaron de sus pensamientos. Todo el silencio que había se desvaneció y todos comenzaron a hablar. El elfo que antes le había estado mirando, se había levantado varias veces para defender al mismo Aragorn, el heredero de Isildur. Sin embargo, aquella vez fue distinta. El elfo se dirigió a Boromir de nuevo para defender a su amigo, pero este le interrumpió.

Aragorn: Legolas, sientate.

Lo había dicho en la lengua de los elfos, pero April lo había entendido.

Otra de las muchas sorpresas que escondía; Conocía a la perfección la lengua de los elfos.

Boromir: Deberías decirle a tu amigo el elfo que no tiene porque defenderte todo el tiempo. ¿Acaso tu, heredero de Isildur, no puedes hacerlo por ti mismo?

Un elfo que estaba junto a Legolas se levantó, lleno de furia.

Elfo: No sabes con quien estás hablando, humano. El es Legolas, hijo de Thranduil, el mismísimo Rey del Bosque Negro.

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