5. La chica del muelle

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12:50 am
Despertó al escuchar el timbre de su celular.

— Hola, cariño.

— Hola, mamá— bostezó.

— Lo siento ¿Te desperté?.

— Claro que lo hiciste, pero descuida, esta bien.— se talló los ojos.

— Vaya, vaya, ¿y eso? siempre te quedas despierta hasta tarde.— señaló.

— Uhm, bueno, hoy no tenía ganas de nada.

— ¿Te sientes bien, cariño?— se apresuró a decir.

— Sí, sí, solo algo cansada.— suspiró.— ¿Qué tal el viaje?

— Ah, todo va de maravilla, pero tardaremos algunos días más. Finneas me dijo que empezaron una nueva canción.

— Sí, aunque apenas tenemos el coro.

— Estoy ansiosa por oírla.— exclamó.— Pero bueno, será mejor que ya te deje dormir. Dile a tu hermano que lo llamaré mañana y ten cuidado cuando salgas.

— ...Lo tendré, no te preocupes. Te amo.— colgó después de recibir la misma afirmación de parte su madre.

Billie dejó salir un suspiro. Se levantó de la cama y sintió un leve mareo que la hizo tambalearse un poco, se detuvo unos minutos para recuperarse.

Salió del cuarto y bajó a la sala.

— ¿Finn?.— lo llamó.— ¿Finneas?.

En la barra de la cocina había un plato de espaguetis con una nota.

«Volveré pronto, más vale que te encuentre en casa cuando lo haga o dile adiós a tu carrera musical.
No hagas nada entupido.»
Finneas.

Se sentó encima de la barra, tomó el plato y casi de dos bocados lo terminó. El sueño se le había pasado pero la sensación de mareo era persistente, para luego despertar sus tics. Aún así, no era nada que algo de música no pudiera curar. Fue hasta el viejo piano y comenzó a tocarlo. Le resultaba difícil con el yeso aferrado a su brazo.

Don't you know I'm no good for you?
I've learned to lose you, can't afford to
Tore my shirt to stop you bleedin'
But nothin' ever stops you leavin'
Quiet when I'm comin' home and I'm on my own
I could lie, say I like it like that, like it like that...

Se detuvo en las últimas notas del instrumento, se encontró tocando la sinfonía una y otra vez, definitivamente algo andaba mal; no era capaz de recordar el resto de la canción.

«¿que demonios?» exclamó y volvió a Intentar.

«... I could lie, say I like it like that, like it like that... I could lie... I Like... that... I... I...» las manos le temblaban, desafinaba en sus notas y los versos habían desaparecido de su mente.

Se levantó asustada al escuchar un sonido agudo que la hizo tirarse al suelo.

«¿Qué mierda me está pasando?» exclamó «Vamos Billie, tranquilízate». Lentamente se puso de pie e intentó respirar con normalidad. Logró llegar al sofá arrastrando los pies.

Un tiempo atrás, sus ataques de ansiedad habrían sido suficientes como para pasar un tiempo tomando medicamentos. Una fortuna que ahora fuera posible controlarlos gracias a la música... sin embargo, nunca pensó que también sería una causa de otro repentino ataque.

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