8. El principio

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Daba vueltas en el sofá intentado cerrar los ojos y por fin quedar muerta, podía escuchar ronquidos al otro lado de la sala, sin duda eran los amigos de Zoe. Las pequeñas gotitas de lluvia pegaban contra el ventanal de la sala y su sonido estaba empezando a estresarme, estiré mis piernas lo más que puede y llevé mis brazos hacia el frente para dejarlos caer detrás de mi cabeza saltando un suspiro.

Creo que me voy a volver loca.

Aún no puedo creer que ella esté aquí, que la volví a ver después de algún tiempo y sinceramente creí que ella ya se había olvidado de mi.

A ver, no mentí del todo cuando dije que no sabía quien era ella, simplemente no quería asustarla ya que parecía estar pasando un mal momento. Había escuchado hablar de ella un tiempo atrás, ya que mi mejor amiga es fan de su música. Por otro lado, yo no soy del todo admiradora. Y no me malinterpreten, creo que pocos artistas hacen lo que ella siendo tan joven y no dudo en que sí tenga una u otra canción que me guste, pero simplemente prefiero otros géneros. Sin embargo... aún no descarto la posibilidad de que sea otra niña rica que piensa que todo el mundo está a sus pies.

Ahora mismo tengo muchas cosas pasando por mi cabeza, como el hecho de que me di cuenta que estaba espiándome mientras me duchaba... ja, bueno no la culpo por eso.

Sentí su mirada sobre mi cuando me vestía y pude verla de reojo parada en el pasillo con la boca casi pegándose al suelo...

... Pero, sus ojos... Dios, esos hermosos ojos parecen irreales, me sentí intimidada desde el primer momento en que me miró en el muelle.
Hm, será algo que  nunca va a oír salir de mi boca.

En fin...

— ¿Aún no puedes dormir?.—alguien habla.

— ¡Carajo!, me asustaste.— expiré

Me apoyo sobre mi brazo y me levanto a medias alzando mi vista por el encima del sofá. Ella sigue usando la misma ropa holgada; una playera negra algo desgastada que le llegaba un poco más abajo de su cadera.

— Solo vine por un vaso de agua, no fue mi intención.— pasa de largo hacia la cocina, enciende la luz y toma un vaso de la alacena.

— ¿Y era tu intención verme desnuda en el baño?.

Billie escupió el líquido devuelta en el vaso y tosió repentinamente, me levanto del sofá y camino hacia ella.

Se queda en silencio, deja el vaso sobre la mesa y tuerce los labios mientras limpia el agua que le escurre por el cuello.

— ¿y?.— carraspeo.

Levanta su mirada y sonríe a medias.

— Así que me descubriste.— se encoge de hombros.—Bueno, para la próxima asegúrate de cerrar la puerta.

Tomó el vaso entre sus manos y se dispuso a salir de la cocina.

No se lo permití.

Bloqueé su camino y lentamente la acorralé contra el mesón de la cocina, ella retrocedía con cada paso que daba hasta estar a punto de  recargar mi cuerpo contra el suyo.

Mantenía sus ojos sobre los míos, podía percibir su olor; una combinación dulce y fresca mezclado con el hedor del alcohol.

No puedo explicarlo, pero, siento que está pensando lo mismo que yo...

Ella parece estar atónita, sus ojos se mueves de un lado a otro sobre mi rostro, discretamente puedo notar que abre un poco sus labios.

— ¿Que crees qué haces?.— se aparta de mí empujando mi pecho.

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