Capítulo VIII

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JongIn se encontraba esperando por él en el campo fuera de la escuela, con su sonrisa dulce y habitual plasmada en sus labios gruesos y esa mirada resplandeciente que alborotaba a su corazón sensible tatuada en sus pupilas oscuras.

BaekHyun había reído entre dientes al verlo, lo saludó desde lo lejos y luego le dio un codazo tan fuerte que temió que le quebrara un hueso. No pudo evitar quejarse y hacerle mala cara antes de devolverle el golpe, más fuerte y en un punto clave para ocasionar mucho más daño del recibido. La respuesta fue satisfactoria: un chillido, una gran mueca y un par de ojos cristalinos. Era maravilloso aquello llamado venganza.

Ignoró sus quejidos de bebé grande (o no tanto), y siguió su camino hacia su cortejante, que lo esperaba, completamente divertido, recargado en un árbol frondoso y lleno de hojas de vibrantes verdes y ramas delgadas y gruesas. BaekHyun dijo algo que sonó como un "claro, me abandonas ahora por JongIn, pero está bien, de nuevo tenía razón. Ya sabía que entre ustedes se traían algo, viejo tonto y lento" y de nuevo, KyungSoo se pasó sus palabras por el arco que no es tocado por el sol y siguió adelante con su recorrido.

No era ninguna sorpresa que JongIn se mostrara especialmente majestuoso e increíble sin hacer nada realmente, o usar ropas llamativas y caras, sin embargo, verlo siempre tan perfecto e inmaculado, como si hubiese sido cincelado de la forma más exquisita y delicada posible, tan cerca y, de alguna increíble y complaciente manera, tan suyo, no hacía mas que generarle vuelcos dolorosos en el corazón, y no en el mal sentido.

JongIn ponía a vibrar cada célula de su cuerpo, cada glóbulo en su torrente sanguíneo, y eso era un poco bastante. Esa vez no fue la excepción, porque aquel pantalón ajustado y la camisa un poco holgada, de botones y mangas largas blanca lo estaban llevando al mismísimo cielo. JongIn parecía un ángel, su ángel particular, que había llegado a la Tierra para llevar felicidad y calidez a su mundo triste, gris y sombrío.

Una vez estuvieron frente a frente, con un KyungSoo muy consciente de las miradas curiosas y atentas sobre ambos (porque realmente no era muy normal que un miembro de EXO paseara por la escuela inicial, y mucho menos que este se encontrara con el "fenómeno" del Clan), JongIn extendió su mano suavemente y acarició su rostro con una ternura y un mimo infinitos, de esos que te hacen viajar hasta la luna misma de ida y vuelta y te roban el aliento y la respiración. Se sentía bien, verdaderamente bien, y no pudo hacer más que apoyarse en el suave toque dulce mientras se aferraba a su muñeca con una sonrisa tonta.

—Hey —murmuró JongIn en voz baja y KyungSoo pensó que había extrañado escuchar su voz en persona. Las llamadas telefónicas que compartían desde que JongIn se había quedado a dormir en su casa habían pasado a ser insuficientes, y el hecho de que ambos estuvieran ocupados en sus respectivos trabajos les había impedido encontrarse en esa semana. Verlo de nuevo lo había vuelto todo aún más refrescante y dulce—.

—Hey. Te extrañé —admitió, y muy vagamente pudo ser capaz de escuchar los cuchicheos de los demás docentes y uno que otro padre con retraso en el horario de salida. Pasó todo aquello por alto cuando JongIn lo tomó de la nuca y lo acercó a su cuerpo para fundirlo en un cálido y apretado abrazo lleno de su aroma único y tranquilizante—.

No tardó en rodear su cintura delgada con sus brazos cortos, ni en apoyar la mejilla en su duro pecho caliente, tampoco se reprimió de cerrar los ojos o suspirar ante el deleite que representaba su cercanía, su cuerpo contra el suyo y sus brazos manteniéndose aferrados a sí mismo. Inhaló profundamente y buscó un recoveco cómodo en la curvatura del cuello del alfa, aspiró una gran cantidad de su aroma natural y luego besó con mimo la piel morena bajo sus labios.

JongIn gruñó un poco ante ello, no de manera amenazante, todo lo contrario, se notaba bastante complacido y satisfecho con el toque cariñoso de su parte, y correspondió el gesto dejando caer sus labios tibios y esponjosos sobre su frente y su sien. KyungSoo se sonrojó, por supuesto, pero eso no fue un impedimento para sonreír con la misma complacencia que mostraba abiertamente JongIn por tenerlo contra su pecho, compartiendo un momento íntimo frente a algunas personas del Clan, marcando su territorio sobre él, como es de esperarse en una futura pareja.

Perfect DragonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora