Como KyungSoo lo supuso, JongIn no había podido estar con él como ambos hubieran deseado.
Su alfa había estado muy ocupado con los entrenamientos de Kris, instruyendo a los nuevos alfas y omegas que se unirían a la batalla y transportando a las personas indicadas de Diamond a Exodus de forma disimulada. Era en esos momentos cuando ambos podían echarse un vistazo, darse un fuerte abrazo y un beso y luego separarse una vez más. Era muy duro y difícil de soportar. Tener que llevar un embarazo alejado de su pareja no era algo simple, no con el cambio de humor latente, las exigencias continuas de su dragón y la sensación inevitable de soledad clavada en el pecho.
Sólo ZiTao podía entenderlo. Él, disfrazando muecas y transformándolas en sonrisas, también cargaba con una mirada anhelante al vacío, un haz de luz opaca y triste en los ojos y el abatimiento en su semblante gris y carente de la vivacidad que lo caracterizaba hace sólo algunos días. Por ello había encontrado una especie de consuelo en el mayor, y el mismo ZiTao en KyungSoo; se habían estado apoyando mutuamente, dándose ánimos para continuar, y de esta manera habían conseguido una fuente de fortaleza bastante sólida.
KyungSoo sabía que cuando todo aquello terminara iba a recordar esos días con diversión, pues se había convertido en un omega completamente blando, llorón y deprimente cuando siempre fue todo lo contrario; pero mientras tanto, iba a tener que soportar un poco más toda aquella ola de emociones pesadas y seguir deambulando por la casita prestada arrastrando los pies con una mano en la panza increíblemente grande e hinchada con la proximidad inevitable de su parto.
"Sólo faltan cinco días. Cinco días y te tendré en mis manos". Pensó esa mañana, un miércoles de clima frío, con una taza de chocolate caliente entre las manos, sentado frente a la ventana para mirar la neblina fuera del cristal, cubriéndolo todo y llenando sus alrededores de un blanco inmaculado.
ZiTao se encontraba en el sofá leyendo ávidamente, un pasatiempo que lo mantenía lo suficientemente ocupado como para no centrar su atención en sus pensamientos y mantener su mente distanciada de su anhelo por Kris. Sobre su enorme vientre, igual o más grande que un balón playero, mantenía apoyada una bandeja llena de galletas saladas y una taza de chocolate que tomaba de vez en cuando, entre el pasar de las páginas amarillentas. KyungSoo miró con una sonrisa la prominencia en su estómago. Era realmente adorable de ver, con sus mejillas gorditas y rosadas y su cabello más largo y brillante, envuelto en un abrigo que lo hacía ver aún más redondo y lindo. Toda una monada de chico primerizo esperando a su bebé.
Le tomó una foto para el recuerdo. Seguro que a Kris iba a gustarle.
Oh, con respecto a Kris, bueno, suponía que las diferencias habían sido dejadas de lado por completo cuando KyungSoo descubrió la verdad detrás de sus acciones y tuvo que convivir con ZiTao. No era de su completo agrado aún debido a los instintos de su dragón, pero ya no lo tenía en el pozo de mierda donde lo había dejado antes.
Guardó el celular una vez más y cogió de nuevo su taza humeante para darle un sorbo a su bebida. Extrañó un poco el ruido de la casa al que había estado expuesto en los últimos cuatro días; Yuna había salido a pasear con RaeOn y la señora Kim e InSung habían ido a reabastecer la despensa, pues alimentar a tantos dragones, teniendo a dos embarazados, no era algo fácil, por lo que decidió tararear por lo bajo para llenar el silencio abrasador.
Estuvo así durante algunos minutos, mirando hacia afuera y bebiendo ocasionalmente su chocolate cada vez más frío, cuando, de pronto, un gemido agudo y el sonido de una taza rompiéndose lo dejó en alerta inmediata. Giró el cuello y fijó sus ojos agrandados por la sorpresa sobre ZiTao, que había arrojado la pieza de cerámica, el libro y la bandeja con galletas al suelo y se mantenía sujetando con fuerza su vientre. Su rostro había adquirido un tono rosáceo bastante preocupante y su respiración se encontraba agitada y pesada.
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Perfect Dragon
Fiksi PenggemarKyungSoo es un dragón blanco e inmaculado sumamente pequeño para su especie, dos particularidades que lo convirtieron en un punto de burlas constantes y señalamientos durante su adolescencia y que le dejó una nula oportunidad para emparejarse con al...
