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Alice muchas veces perdía su atención con mucha facilidad, los sirvientes decían que se distraía, pero en realidad perdía el interés con rapidez y prefería poner su atención en cosas más relevantes, dicha acción le había costado mucho en su entrenamiento como soldado, pero por sus altas calificaciones nunca tuvo mayor queja con sus superiores.
La chica de cabello blanco adoraba observar el cielo azul, le recordaba lo cerca y lo lejano que estaba la libertad para la humanidad. Observó una mariposa que volaba no muy lejos, la siguió con su mirada hasta que chocó con la azulada de uno de sus superiores.
—Capitán Erwin. —Ella hizo el saludo cuando se encontró con el rubio, era uno de los pocos superiores que realmente respetaba y le parecía interesante.
—Descanse soldado. —Le dijo con un asentimiento de cabeza. —¿Puedo hablar un segundo contigo Schwarz?
—Por supuesto.—Dijo ella bajando su mano y sus ojos rojos brillaron en curiosidad.
—Eres una de las reclutas más recientes de la legión, y has logrado mucho reconocimiento entre los soldados, Escuché que te llaman Ángel, y no puedo estar más de acuerdo al ver tu aspecto peculiar, sin duda tus ojos son algo que no puedes olvidar.—Alice se sonrojó por el cumplido, estaba acostumbrada viniéndola de parte de los nobles, pero nunca de sus superiores.
En tan solo su primera expedición había salvado a dos soldados de ser comidos por un titán de 7 metros, cosa que parecía ser una hazaña entre los novatos, que muchas veces terminaban aterrorizados después de su primera expedición.
La llamaban ángel por la forma en la que usaba su equipo de maniobras, y por haber salvado a esos dos soldados, tenían la esperanza que siguiera mostrando grandes habilidades.
Los soldados en realidad ahora la veían con un respeto que no se esperaba, en un principio la odiaban por pertenecer a la nobleza, sin embargo ahora muchas personas la veían con cierto brillo que nunca había visto.
Ya no la despreciaban ni la miraban con cautela, sino que la estaban aceptando como parte de su equipo, finalmente Alice sentia que encajaba en un lugar.
Haber visto titanes fue toda una experiencia, fue desagradable pero también despertó en ella una nueva llama de curiosidad hacia esos seres.
Muchos de sus compañeros novatos habían terminado bastante traumatizados, y no es para menos ver a tus compañeros ser comidos por humanoides gigantes, pero Alice veía más allá de eso, los titanes eran una cosa curiosa y aterradora que ella quiere conocer.
—Me alaga Capitán Erwin pero solamente he tenido una expedición, pero todos los soldados insisten en llamarme así. —Ella camino junto al rubio.—Yo solo hago mi trabajo.
—Y aún así les das esperanzas, Alice ¿Por qué te uniste a la legión de reconocimiento? —Preguntó Erwin deteniéndose y esta vez mirándola.