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El día de hoy el comandante Shadis les presentaría a los tres nuevos reclutas que irónicamente reclutó ella y el escuadrón de Erwin Smith.
—A partir de hoy, estos tres pelearán junto a nosotros. —El comandante Shadis les dijo a todos los soldados cuando estos fueron reunidos. —¡Ustedes! ¡Preséntense a todos!
—Soy Levi. —Se presentó el azabache.
Alice alzó su ceja al escuchar una presentación tan poco respetuosa. No era la única ya que muchos soltaron jadeos de sorpresa al escucharlo, pero tampoco es como si le importara.
—Levi, debemos enseñarte disciplina. —Aclaró el comandante. —Siguiente.
—¡Isabel Magnolia! ¡Mucho gusto, cuento con ustedes! —Se presentó con mucho ánimo la chica y se cruzó de brazos al igual que había echo Levi.
—Furlan Church. —El último se presentó haciendo el saludo militar de la forma errónea. —Ese soy yo.
Todos los de la legión no esperaban mucho de esos novatos.
—Flagon, estos tres estarán en tu escuadrón, hazte cargo de ellos.—Mando el comandante.
—¿En mi escuadrón? —El capitán Flagon todavía no salía de su sorpresa.
—¿Alguna queja? —Preguntó Shadis.
—No, pero pensé que irían con Erwin. —Por lo visto Flagen no parecía del todo feliz con el resultado.
—El está ocupado preparándose para la nueva expedición, por eso te encargo los nuevos reclutas.—El comandante aclaró.
—¡Hai! ¡Entendido! —Pero por supuesto que el capitán no estaba felíz con los resultados.
Después de eso todos nos dispersamos en nuestras tareas mientras que el capitán se hacía cargo de los tres reclutas.
—¡Ángel! Escuché que en la próxima expedición podremos ir más allá. —Una castaña con una coleta la abrazó por los hombros.—¡No puedo esperar por ver los titanes que podemos encontrar!
—El cielo hoy está bastante despejado. —Dijo ignorando lo que sea que estaba gritando la mayor.
—¿Si quiera me estas escuchando? —Preguntó Hange. —Lastima, estuve en la ciudad y quería compartir las galletas que había comprado.
Ella entonces dirigió su mirada a Hange Zoe, la castaña sí que sabía cómo capturar su atención. De hecho por culpa de esa cuatro ojos ahora todos la llamaban el ángel de la legión, cosa que le parecía de lo más absurda.
—¿De que sabor son? —Preguntó con interés.
—Tus favoritas. —Dijo con voz cantarina.
Ella solo sonrió en dirección a Hange. —Entonces ¿Qué esperas para compartir?