Bakugou y Todoroki.
Todoroki y Bakugou.
Katsuki y Shouto.
Shouto y Katsuki.
Hielo, fuego y explosiones.
Explosiones y fuego, hielo.
Gris, azul y rojo.
Rojo y azul, gris.
No importa qué.
Ellos siempre han mostrado interés en el otro, ya fuera...
Era ese tipo de tienda donde se vendían una gran variedad de productos, como un supermercado, habían desde alimentos y juguetes hasta electrodomésticos y ropa. Por supuesto era un sitio enorme, dividido en zonas y con muchos empleados alrededor, además de cámaras de seguridad y cajas donde pagar por las compras que se realizarían.
Caminaba por la zona de repuestos y tapicería donde podía elegir neumáticos para su motocicleta o tal vez un asiento nuevo, aunque en realidad ese no era su objetivo principal, solo estaba haciendo tiempo mientras se deba el valor de ir a donde realmente quería ir. Había visto la publicidad en su televisor tan solo unas horas atrás, quería obtenerlo, lo tendría aún si se sentía avergonzado por ello. Miró de reojo hacia la zona de ropa, estaba a tan solo unos pasos, podría hacerlo rápido y sin ser notado. Acomodó la capota que cubría sus cabellos rebeldes y comenzó a caminar, mirando alrededor y esperando no encontrase con algún conocido, estaba tan cerca.
¡Sí!
Celebró en su interior cuando llegó a la zona de ropa y vio en exhibición lo que tanto quería comprar, sus ojos rojos parecieron brillar, ahí estaba. Eran pijamas compuestas por un short, una camiseta esqueleto blanca y un saco delgado con cremallera. No parecían llamar demasiado la atención pero para él era diferente, principalmente por aquel conjunto que llamaba su atención, sus manos se retiraron hacia él. El short era enteramente negro y el saco hacía juego con él, era negro con líneas anaranjadas pero había un par de detalles que eran precisamente por lo que quería ese, la capota tenía orejas negras de gato y de la parte final del saco colgaba una cola esponjosa rubia (el color era muy parecido a su color de cabello).
¡Maldición, sí!
Celebró de nuevo mientras lo tomaba y admiraba en silencio pero con ojos brillantes, había olvidado por completo su discreción pero la recordó al levantar la mirada de su pijama y descubrir un par de ojos mirándolo desde bastante cerca, se congelo en su lugar. Tal vez la sorpresa (de verse descubierto por alguien relativamente conocido) no le dejo ver que el otro estaba tan sorprendido como él, definitivamente no había sido su mejor día.
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¡Mio, mio, mio!
Estaba emocionado, realmente emocionado.
Había salido de compras con su hermana mayor, la misma que lo había hecho vestirse con un abrigo enorme y un gorro de lana junto a unos guantes que ella misma había hecho, se los había dado en su cumpleaños y era una obligación usarlos de vez en cuando. No tenía problema alguno con ello pero ciertamente parecía ir encubierto, como un espía o un policía de un pueblo pequeño, pues se veía bastante tierno a pesar de su gran altura. Sus cabellos bicolores, divididos entre el rojo y el blanco, estaban perfectamente ocultos y su rostro también gracias a la bufanda que su hermano le había dado días atrás.
Llegando al motivo de su emoción; los dos habían entrado a la tienda más grande y llamativa porque su hermana quería renovar su guardarropa, por lo que no dudaron en ir de inmediato hacia la zona de ropa donde sus ojos brillaron al ver la sección de pijamas, pues su diseñador favorito había sacado una nueva colección y debía tenerlo. Una camiseta esqueleto blanca, un short dividido en dos colores (rojo y azul claro) y la chaqueta que más resaltaba; orejas de gato en la capota de color negro, al igual que una cola delgada y estilizada colgando al final, además el saco era blanco pero la manga derecha era azul y la izquierda roja.