Epílogo

880 69 69
                                        

No había ruido alrededor, había mucho silencio, solo oscuridad y nada más.

Sentía haber dormido una eternidad, por lo que abrió ligeramente los ojos y dio de lleno contra un rostro familiar y exageradamente cerca, los ojos contrarios se abrieron poco después y se conectaron a los suyos. Aquellos ojos rubí se mantuvieron fijos en los suyos obligándolo a mirar alrededor por la repentina incomodidad, reconociendo el lugar donde se encontraba e intentando recordar cómo había llegado a esa situación, luego volvió a mirar al chico que parecía incapaz de ver a otro lugar.

No estaba seguro del por qué se encontraba en la enfermería compartiendo cama con el rubio pero su cuerpo se sentía extraño y hormigueba al estar abrazando al chico delante suyo, quien además no parecía poder moverse o hablar a gusto, movió los labios e intentó por lo menos romper el abrazo pero nada dio resultado. Frunció ligeramente el ceño y volvió a mirar al rubio interrogativo, no obtuvo respuesta y por varios minutos solo pudieron permanecer de esa forma, ambos cuestionandose la situación y esperando que alguien apareciera pronto.

¿Por qué pensar en eso ahora?

Shouto suspiró y se sentó en medio de la cama, los recuerdos de esa peculiar ocasión seguían nítidos en su memoria, como si hubieran ocurrido el día anterior y no hace más de diez años. Miró su habitación y sonrió, el clóset estaba tras una de las tres puertas y no contenía únicamente su ropa, tras la segunda puerta estaban el baño y la ducha pero eso no era lo que ocasionaba su sonrisa, sino las fotografías enmarcadas decorando cada una de las paredes y lugares posibles. Miró hacia la mesa junto a la cama, donde no solo había una foto de su matrimonio (ambos vestían trajes tradicionales, él uno negro y su esposo uno blanco), sino descansaba su teléfono móvil vibrando sigilosamente.





"Hey, bastardo, llegaré temprano hoy y saldré con los extras a beber".








Soltó una risa baja y le envío un mensaje de respuesta, tal vez no era el hombre más romántico del mundo pero que sacara un par de minutos de su ocupado trabajo para enviarle un simple mensaje era más que suficiente, no por nada lo amaba tanto. Dejó el objeto de vuelta en la mesa y se dirigió a la ducha, debía arreglarse también para su trabajo, ese día en particular debía asistir más tarde de lo habitual para ver nueva tecnología o algo similar. Ese era el por qué no había salido con su querido esposo y además llegaría más tarde. Tal vez trabajaban en diferentes empresas pero éstas estaban asociadas, pues pertenecían a Endeavor y Hawks, quienes terminaron asociándose finalmente.



—Bien, creo que es todo.




Habló para sí mismo mientras le daba una última mirada a su apartamento (no era extremadamente grande pero sí bastante ordenado y lujuso) y cerraba la puerta para por fin irse, se dirigió al ascensor y bajó hasta el parqueadero del edificio, su auto lo esperaba.

Mientras conducía a la empresa, comenzó a pensar nuevamente.

Aquel día que esa extraña maquina explotó y la ola expansiva los alcanzó a ambos, cayeron en lo que pareció un coma, un coma de cinco largos días. No había forma de comprobar lo que había sucedido exactamente durante esos días, todo lo que se sabía era que no podían ser separados, como si se hubieran conectado de alguna forma mientras dormían. Él no recordaba nada al respecto, no sabía si había estado soñando o vagando en algún mundo subconsciente, solo sensaciones lejanas y poco familiares. Katsuki tampoco había dicho mucho al respecto y aún se negaba a hablar de ello, desde ese día se había distanciado más y perdieron comunicación después de graduarse, se reencontraron en una misión conjunta varios años después y comenzaron simplemente a salir.

Mundos Diferentes [Todobaku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora