XVII

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La habitación estaba en completo orden, las repisas llenas de libros y trabajos organizados en carpetas de colores, la radio con música suave y tranquilizadora de fondo mientras solo se escuchaba las hojas de papel al ser escritas y pasadas. No podía esperarse demasiado de una reunión de estudio. Pues todas ellas estaban reunidas únicamente para estudiar, que era exactamente lo que estaban haciendo. Libros, computadora e incontables papales junto a las organizadas chicas, quienes eran tan silenciosas como un cartel en la pared.


—Shouto. Iida.


Llamó con voz queda la peli-verde, quien estaba sentada en la orilla de la cama con una computadora portátil en las piernas, su cabello rizado en dos largas tensas que caían por su espalda hasta quedar sobre su cintura. Shouto se giró hacia ella mirándola con curiosidad desde el escritorio, su cabello era liso y estaba dividido entre ojo y blanco, lo mantenía agarrado en una cola de caballo baja sobre uno de sus hombros. Iida también se volteó a mirarla estando sentada en el suelo con varias carpetas, su cabello negro-azulado se movió tras su movimiento, apenas alcanzaba sus hombros y lo mantenía fuera de su rostro con una diadema blanca.


—¿Qué sucede, Izuku?


La peli-verde cerró su computadora y se giró hacia sus amigas cuando Iida hablo, sus ojos verdes brillaron por unos segundos mientras las miraba a punto de decir algo, luego simplemente desvío la mirada con las mejillas rojas y comenzó a murmurar en voz baja. Una manía que tenía desde que la conocían. Las dos chicas intercambiaron una mirada y suspiraron al mismo tiempo mientras se levantaban de sus lugares y se dirigían a la cama, sentándose a cada lado de su amiga, buscando entender lo que le sucedía. Shouto le acarició un hombro, sus ojos bicolores la veían con serenidad.


—Cuéntanos, para eso son las amigas, ¿no?


—B-bueno, lo que p-pasa es que... ¡Me gusta un chico!



—¿¡Q-qué!?


Iida por supuesto era la más expresiva y tal vez exagerada de ellas tres, por lo que no fue sorprendente que les gritará tan de cerca, pronto estuvo moviendo las manos de forma robótica mientras hablaba ruborizada respecto a salir con chicos y sus ojos negros viajaba de un lado a otro sin saber a donde mirar exactamente. Shouto suspiró mientras intentaba calmarla y tras conseguirlo le prestaban atención a la peli-verde, quien cubría su rostro y seguía murmurando para sí misma por los nervios, Izuku era una chica linda pero tan única.



—¿Por qué nos dices eso ahora?


—¿Quién es?



—P-pues estamos solo nosotras, creí que... Podíamos hablar de chicos y como Iida tiene novio, pues también creí que...


Y nuevamente volvía a murmurar, olvidando incluso la pregunta de su amiga bicolor, quien solo volvió a suspirar mientras veía a sus amigas con cariño y sonreía un poco. Iida era la única de ellas con novio, era reciente, hace menos de tres meses había comenzado a salir con uno de sus compañeros de clase que curiosamente entraba en su círculo de amigos. Ochako, un chico castaño con ojos marrón, era especialmente dulce con ella y la envidia de muchas chicas. Pues era de origen humilde, trabajador, divertido y paciente más allá de lo humanamente posible. Tal vez por su relación, Izuku creía poder obtener algunos consejos de su parte.


—Si crees que Iida te puede ayudar, no lo creo. Fue su novio quien se acercó primero y prácticamente la conquistó.


—No tenías que decirlo de esa forma, aunque concuerdo. No creo ser de ayuda, lo siento, Izuku.


Mundos Diferentes [Todobaku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora