19| Como un susurro

5.1K 575 133
                                        


GRECE

Partí al día siguiente, no lo quería hacer, ya que Olney no se despegaba de mis piernas.

"No me dejes, por favor"

"No te dejo mi niña, el domingo estaré aquí, podemos ir al parque Gates" con eso la tranquilice un poco y se limpió las lágrimas.

"¿promesa?"

"Promesa"

El jueves llegué nuevamente al departamento, subí mi enorme maleta, el departamento estaba vacío, eran las tres, así que Kendall estaba a punto de salir, solté un suspiro y llame al capitán.

—Cambio de planes capitán, prepara el jet para dentro de dos horas— termine la llamada y en una maleta de mano acomode cosas de aseo personal y una muda casual, cuando Kendall llego, yo ya estaba desconectando los aparatos electrónicos.

—Prepara solo una muda y cosas de aseo personal, partimos en unos minutos— se fue corriendo a su habitación y salió con una mochila.

En cuanto llegamos al aeropuerto, ahí estaba con la vista anonada.

—Vuelo privado— susurro. Subimos al avión y la mayor parte del vuelo se la paso estudiando.

En cuanto llegamos, nos dirigimos al hotel a descansar, para que el viernes por la tarde, saliéramos de compras, le compre un traje para la boda y una muda más, como muestra de agradecimiento el que haya preparado mis comidas durante estas semanas y el que haya venido.

Mientras estaba frente al espejo de la habitación, observaba mi rostro detenidamente, ensayaba mis expresiones, quería verme como alguien fuerte, resistente.

Quería hacerlo.

Solté un suspiro y segundos después escuché la voz de Kendall, diciéndome que estaba listo.

Solté un suspiro más frente al espejo mientras le dije a mi reflejo un arduo, tú puedes.

MILÁN

Estaba con los nervios de punta, podía sentir como mis manos sudaban y como mi memoria se ponía en blanco, esperaba no olvidar los votos.

Estaba dando vueltas en la habitación, mientras me sujetaba mi estómago, unas enormes nauseas me habían entrado.

—Aquí esta tu vaso de agua querido— el señor Gates entro por la puerta y me sonrió, detrás venia mi madre con un plato de duraznos.

Les sonreí a ambos y me senté en el sofá a tomar mi vaso de agua y mis duraznos.

—Gracias, los nervios están de punta— el señor Gates salió después de unos minutos, cuando una empleada le hablo, diciéndole que su hija Maldrec tenia un problema con un chico que no fue invitado. Seguro era su ex, que la sigue buscando a pesar de que el señor Gates y el señor Abney ya intentaron alejarla de ella.

—Iré por tu padre cariño, casi es la hora— asentí ante las palabras de mi madre y nuevamente me quedé en la habitación desconocida, que pronto seria la que utilizaríamos.

Regresando de nuestra luna de miel, nos mudaríamos a esta enorme casa, Mazklan me conto que era la casa en la que vivían sus papás el muy poco tiempo que estuvieron aquí, ya que la mayor parte se la paso en Grecia.

Al señor Gates no le gustaba mucho estar aquí, ya que le traían recuerdos de la muerte de su esposo, pero en el enorme patio se iba a realizar la ceremonia y la fiesta.

Justo cuando termine mis duraznos, se escucharon unos toques en la puerta, para seguidamente abrirla.

—¿Pasa algo? — Pregunte a la persona que había ingresado a la habitación.

MAZKLAN +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora