14| El buen gusto

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MAZKLAN

Salí de la habitación acomodándome mi traje mientras que en la parte de abajo me esperaba a la orden los guardaespaldas que iba a llevar, ni loco dejaba a Alexandro, podría entrar en la habitación, porque sabia que Milán se iba a dormir y podía verlo tan excitante.

Más valía prevenir.

Ya en la camioneta Alexandro iba atrás conmigo mientras que Matthew y Salkova iba manejando.

—Sabe— comenzó a decir Alexandro muy bajito —Una chica del servicio me pidió de favor cambiar los focos de la habitación a lado de la de ustedes, que a pesar de que casi no se utiliza no servían los focos, así que... creo que a pesar de que está en su casa debe ser un poco más cuidadoso— dijo incómodo.

Bueno, tal parece que sin esperarlo hay cartas que se suman al plan "mira lo que perdiste" yo solo tenía planeado hacer comentarios acerca de lo grandioso que es Milán, pero esto está bien también.

—Tienes razón, a pesar de que sea mi casa muy grande, el baño tiene un eco muy potente y Milán muy lascivo no ayuda, pero te tienes que acostumbrar a no abochornarte ante este tipo de situaciones, somos adultos y tienes una esposa, sabes cómo son estas situaciones, además a Milán a veces se le da por pasearse en ropa ligera por el departamento, todos mis guardaespaldas están consientes de eso, para eso solo te voy a pedir respeto y discreción—

No era tanta mentira, Milán, aunque solo en dos ocasiones, si se ha paseado con pequeños shorts.

No dijo nada más, así que yo seguí en lo mío. En cuanto llegamos a la empresa me puse a lado de mi padre y caminamos a paso seguro, ya solo había pocos empleados, los de seguridad y algunas secretarias, pues serian indispensables para atendernos.

Pasamos en toda la reunión tratando de convencer al inversionista que no vendiera sus acciones con un completo desconocido, incluso mi padre y Grece le ofrecieron comprárselas si ya no quería pertenecer a la empresa. Hasta que Helman hablo, pidiendo que también se las vendiera, eso le daría más poder y no lo iba a permitir, así que mire en dirección de mi padre y asentí.

—Le daré un plazo de dos meses para que arregle los asuntos con esta empresa, entregar libros contables de su área, notas e informes, si tanto quiere vender sus acciones yo se las comprare, porque de tal manera no dejaré que todo el trabajo que hizo mi esposo y mi suegro se vayan al caño, me importa poco si no están a favor, tengo el setenta por ciento de los votos en que las acciones no se vendan a un extraño— dijo mi padre mientras se levantaba de su silla para imponerse.

—Si sabe el inconveniente que va a tener más tarde, sabe que no es un Gates de sucesión y...— se escucho el ruido sordo de la mano en la mesa de juntas de mi padre. Estaba colérico.

—Yo más que nada sé que no soy un Gates de sangre, pero Mazklan si, el tomara el poder en cuanto yo ya no pueda y yo aun tengo derecho porque mi esposo así lo puso en su testamento, y porque yo estuve hombro a hombro partiéndonos el alma en esta empresa, así que no me vengan a joder y esta empresa se queda con los Gates, no con los Sullivan— Helman abrió los ojos a más no poder, creía que los rumores no habían llegado a nosotros.

Bueno, ni tantos rumores, ahora sabemos que son verdad.

—Con todo respeto señor Gates — siseo Helman —Lo que buscamos es que en ese caso siga la línea sucesora y Mazklan tiene a un hombre como pareja— enarco una ceja y sonrío. Pues mi sonrisa se ensancho más.

—Señor Helman, mi pareja es un chico NG — en la sala todos quedaron en silencio y él borro su sonrisa, Milán no era un chico NG, pero con el tratamiento, podía dar vida, hace unas semanas aprobaron esa ley luego de todo el revuelo, ya ni siquiera era tan mal visto, algunos aún seguían con su mente cerrada de porque un hombre podría engendrar, pero vamos, el esposo de nuestro presidente de estados unidos es un chico NG.

MAZKLAN +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora