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Apenas se habían levantado y ya los de Karasuno hacían su bulla matutina, que consistía en llantos de parte del líbero y del bloqueador central disfrazado de carnada.

Kageyama arrugó el ceño.

Kuro y Tsukishima se rieron por lo bajo.

- ¡Shōyō!- vociferó alegremente mientras corría hacia donde su Kōhai estaba lavándose las manos para desayunar.

- ¡Noya-san!- se giró Hinata ignorando la actividad que llevaba a cabo.

- ¡Shōyō!

- ¡Noya-san!

Se abrazaron mientras los demás deportistas se acercaban y veían la escena estúpida que se había venido montando todas las mañanas desde que el dúo dinámico de los cuervos había llegado.

Kageyama seguía molestó.

- ¿Que pasa su alteza?- le pregunto Tsukishimacon sorna. Kuro prefirió seguir mirando la escena mientras escuchaba a Tsukki tomarle el pelo al colocador- ¿No tomaste tu siesta? ¿O está celoso su majestad?- Kageyma le dedicó una mirada absoluta de odio, provocando una malévola risa en Kei.

Tetsurō iba a añadir algo para molestar también a Kageyama, pero un pequeño cuerpo se apoyó en su espalda y le desconcentró.

Tsukishima ni nadie pareció notarlo.

O eso creía.

Yaku le observaba desde la sombras. Había empujado a Kozume- demasiado concentrado en su juego- hacia la espalda de Kuro y casi pega el grito al cielo cuando Tetsurō se sonrojo.

Kei lo miró con asco cuando finalmente lo notó.

- ¡Shōyō!- seguían abrazados...

- ¡N-Noya-san!-; pero lloraban a moco tendido. Asahi y Sugawara sacaban un par de fotos de la escena, al primero le parecía tierno, el segundo creía que sería genial para el libro de fotos del club.

Iwaizumi ignoró la escena y se lavo la cara mientras el chismoso que tenía por novio se reía de Kageyama, pero Hajime no tenía la energía para salvar su Kōhai de las garras de Tōru. Maki y Mattsun hicieron lo mismo y los tres se dirigieron para el comedor cuando los entrenadores los llamaron a comer.

Toda la energía que habían puesto al chisme, pronto se esfumó y los deportistas parecían almas en pena con cadenas en los pies que eran obligados a arrastrar; las muecas en sus rostros tampoco ayudaban mucho a alivianar el panorama.

Sin pudor, el entrenador del Nekoma les dijo con una sonrisa en su rostro que eran unos perezosos y los perezosos se convertían en mediocres. Aquello encendió una alarma en más de uno y corriendo para agarrar una bandeja dejaron que las managers de Karasuno les indicaran donde la comida se hallaba para que se sirvieran.

Como de costumbre, los más bajitos comieron de más, exceptuando a Yaku y a quien Lev no se le pasó decirle aquello en la cara y ganarse una patada.

Mirando a su novio en el piso tratando de recuperarse, Yaku sonrió para sus adentros sintiendo que no estaba sólo en la misión. Pero si Lev metía la pata, él mismo le metería la mano en el pantalón.

Y honestamente, a Lev no le gustaría lo que pasaría a continuación si el caso se llegará a dar, así que aveces le rezaba a los dioses por sus partes nobles y porque Yaku no perdiera la razón con él.

Kenma por otro lado, parecía estar comiendo pero tenía la mente en un lugar muy lejos del comedor. Miraba sus frutas en el plato sin ganas de comerlas o tomar el zumo de... Lo que fuera esa cosa amarilla.

ʀᴀᴍÉ |ᴋᴜʀᴏᴋᴇɴ|~ •ʜᴀɪᴋʏᴜᴜ!•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora