Cuando Yaku planeó ayudar —muy a su manera— a Tetsuro con Kenma, se imaginó muchas cosas, entre ellas estar involucrado directamente, sin embargo no era una completa sorpresa que el plan Cupido fallará, después de todo, Lev estaba a cargo de ayudarle y... Bueno, no se podía quejar demasiado, Lev era un buen compañero pero algo lento para unas cuantas cositas y por Morisuke andar cuidándolo, descuido todos sus micro planes para completar el plan mayor.
Fue por ello que lo único que le quedaba hacer era convencer a Kozume de ir a confesarse a Kuro, pues el último era tan gallina que de solo Yaku sacar el tema a la luz tartamudeaba y se ponía tan colorado como un tomate en primavera; se aprovechó entonces del hecho de que Tetsuro se iría a comienzos del nuevo ciclo escolar y funcionó.
Y puede que se haya ido a espiarlos.
Puede que haya visto como Kenma se echó a correr.
Puede que Lev estuviera detrás de él y fuese víctima de sus golpes de frustración al ver el poco avance que tenía su ship.
Puede, reitera.
—Por todos mis putos ancestros... —murmuró mientras arañaba el brazo de su novio—. Mierda. Mierda. Mierda. Puto Kuro.
(っ◔◡◔)っ ♥ ....................... ♥
Kenma no tenía ni idea de porqué se echó a correr. Fue un impulso. Sólo lo pensó a fondo cuando ya había recorrido todo el camino hasta la entrada del gimnasio.
Igualmente iba a decirle a Kuro que le gustaba, pero tenía que llegar Tetsuro con sus ojos claritos y preguntarle de la nada que si le gustaba. ¿Ya no estaba claro que sí? ¿O tenía que explicarle con plastilina que él no se iba manoseando con cualquiera que no le gustara? Que era muy diferente con él porque Kenma sabía de su reputación de típico playboy idiota que rompía corazones a diestra y siniestra, esa que intentaba ignorar pero muy dentro de él creía y es que cuando el río suena, piedras lleva.
En cualquier caso, que Kuroo se lo hubiese preguntado sin tapujos le hizo añicos la poca y nula confianza que le tocó recoger para emprender su acto valeroso y dejó entrar algo que había estado oprimiendo durante mucho tiempo: sus dudas.
¿Que si él conocía a Kuroo mejor que a nadie? Sí.
¿Que si no confiaba en él? Sí. Sí confiaba en Kuroo, pero —y aunque había planeado confesarse—, estar listo era una cuestión completamente diferente. Prácticamente no solo iba a poner su corazón en manos de otra persona, sino también su dignidad y la posibilidad de su próxima crisis, porque así era Kenma; no confiaba ni en su propia sombra.
"¿Yo...? ¿Te gustó?". Apretó con fuerza los ojos y continuó corriendo, a pesar de que las piernas le pesaban como nunca y, debido a la rapidez, su corazón se hinchaba contra su caja torácica provocando unos dolores que sabría que no tendría si se tomara más en serio los entrenamientos.
¡Al diablo con eso!
Escucho la voz de Hinata llamando y desvaneciéndose en la lejanía, pues sus piernas no paraban; sabían que Kuroo estaba tras él, así que encontró un hueco en la multitud aglomerada en la entrada y continuó su carrera.
Aún no quería enfrentarse a Kuroo. Lo debía hacer —algún día—, pero ahora no.
Cuando menos lo pensó estaba de nuevo en la cafetería del gimnasio comprando dulces que era lo único que lograba calmarle un poco los nervios y estabilizarlo, además de que sentía una necesidad extrema de comer algo con muchas calorías para volver a tener su barra de energía un poco llena por lo menos.
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ʀᴀᴍÉ |ᴋᴜʀᴏᴋᴇɴ|~ •ʜᴀɪᴋʏᴜᴜ!•
Fiksi PenggemarSu relación era una bobería, ni siquiera eran capaces de reconocer los sentimientos ajenos y ambos se sentían como en una bizarra comedia romántica. Sin embargo, ninguno la cambiaría por nada, porque de una manera u otra era suficiente por el simp...
