CAPITULO 59

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Nos sentamos y varias mucamas llegaron con meriendas y las pusieron a la mesa para que pudiéramos tomar a nuestros gustos. Mientras los reyes hablan con el hijo yo solo los observaba, me sentía extraña fuera del planeta sin rumbo.

Después de terminar, entro el mayordomo traía varios libros cafés con borde de oro. Y me los puso a mi frente. Los reyes sonreían, pero en cambio Cristofer abría los ojos de asombro como si lo hubiera asustado un fantasma, me miraba y tragaba saliva, sus ojos estaban cristalizados. Los mire a todos, ábrelos me dijo el Rey – tome el primer libro y era en realidad álbum de fotos. Había fotos desde jóvenes, me asombro una se parecía mucho a Beronica, ¿Quién es ella? Pregunte – es mi hermana menor me contesto el Rey – quede asombrada, como era posible que se pereciera a mi hija, lo mire y él está sonriendo feliz mente.

Mire a Cristofer incrédula y agachaba la cabeza, su seriedad me preocupaba y trataba de esquivar mi mirada. – volví a concentrarme en el álbum. Me encontré con una foto de Cristofer, por ahí le calculo 18 años y no es cierto tiene muchos rasgos a mi hijo, me quede en un momento mirando lejos y respirando fuerte sin comprender nada. Volví al libro y me encontré una foto familiar, hay estaban los cuatros me imagino que la bebe era la princesa que se perdió, no se - pero al verla sentí un salto en mi corazón, es tan idéntica a una foto que mi madre guarda cuando estaba bebe. Cerré el álbum y me quedé mirando a todos. – ellos tenían cara de asombro al verme asustada.

El Rey Audry se levantó de la silla y tomo mi mamo haciéndome levantar también, hizo que pasara mi brazo por el suyo y empezó a caminar por el salón conmigo, mientras detrás venia la reina Milcre. – '¿sabes...?' te voy a contar una historia, me llevo a donde están unos retratos, hace 40 años llego a la vida de nosotros la personita maravillosa, una hermosa princesita, lleno nuestras vidas de felicidad y ternura, no nos cambiábamos para nada, la reina era tan recelosa, que no quería que nadie la mirara. Pero un día. Teníamos una fiesta y se la dejamos al cuidado de la mujer que confiábamos, pero cuando regresamos no la encontramos, se la llevo. – me miro y sus ojos estaban cristalizado – lo siento – le dije. El me sonrió

La seguimos buscando, pero no dimos con el paradero de ella, nadie la conocía, mandamos a investigar al pueblo de dónde provenía y el  reporte que obtuvimos era que había muerto el día que dio a luz, tratamos de averiguar sobre la familia y nadie hablaba de ellos.

Se paró frente mío y me tomo de ambas manos mirándome a los ojos, el día que te conocimos en la fiesta de gala, sentí en mi corazón que te conocía.

– mi corazón empezó a latir, presentía que algo me iba a decir y por sus mejillas empezó a recorrer una lagrima.

Suspiro para seguir hablando .  el día que nos enteramos que te tenían secuestrada y que pedían tu rescate, nos enteramos de...que... eres... nuestra hija.

Mi reacción fue inmediata, me solté de sus manos y retrocedí ¿Qué....? No creía lo que estaba escuchando, negaba con mi cabeza - esto es una equivocación, como me pueden asegurar eso majestad – el trato de acercarse y yo me aparte más. – hija es verdad – me dijo Milcre – toma, me alargo un sobre y lo tomé, cuando lo abrí me encontré con las pruebas de ADN resultado 99% compatibilidad. Mis manos empezaron a temblar y me dirigí a mirar a Cristofer, el me miraba con tristeza y empuñando su labio y de sus ojos rodaban lágrimas. 



Empecé a caminar de un lado a otro, no podía respirar, sentía  la cabeza estallar. Era tanta información que debía asimilar, pero me encontraba shok. - Milcre se acercó y me abrazo, pero no fui capaz de corresponderle el abrazo – lo siento hija. Me dijo. No sabía qué hacer, quería salir corriendo y cuando me separé  fue lo primero que hice. Empecé a correr por los largos pasillo del palacio, llevándome por el medio a los empleados, un guardia me trato de detener, pero el mayordomo le dijo que me dejara salir, llegue a un hermoso jardín y era ese. El cual siempre estuvo en mis sueños, camine y camine hasta llegar un lago, me senté en el suelo, sosteniéndome ambas piernas y a contemplar las claras aguas y el reflejo del sol sobre ella.

Como pudo pasar esto. – no puedo creer, que mis verdaderos padres son reyes y que terminara siendo la princesa perdida, ¿Por qué hasta ahora me encontraron?, ahora entiendo mis sueños con ella y cuando la gente me preguntaba por los rasgos que había en mí. Ahora mi mente empezaba a esclarecer las dudas.

¡oh por Dios! Cristofer mi hermano y no puede ser, como vamos a sobre llevar con todo lo que ha pasado en nosotros, como mirarlo a los ojos. – meto mi cara entre las piernas y lloro para desahogar esta angustia, esta vida tan confusa la mía – como no haberme dado cuenta antes de esto – de que mi hermano de sangre se enamorara de mí y lo peor, hemos cometido adulterio.

Me acuesto en la hierba, cierro mis ojos, pero escucho unos pasos y cuando los abro. Ahí estaba Cristofer mirándome. Me levanto y él se sienta a mi lado. – lo siento Victoria y empieza a llorar y yo hago lo mismo. – tomo mi mano y se la llevo a la boca para besarla. Nos quedamos en silencio un buen rato.

Respiro profundo y rompió el hielo – sé que esto es duro, para ti enterarte de que somos tu familia, mis padres estaba felices de encontrarte. – yo también estoy feliz de poderte tenerte más cerca. Pero no sé cómo hacer para borrar esta huella que ha quedado en mi cuerpo y mi corazón. – perdóname – esto no debió pasar, los reyes me matarán si se llegan a enterar de esto. – por nuestras venas corren la misma sangre – te amo Victoria, pero este sentimiento no es de hermanos y sé que lo debo cambiar, pero no será fácil de un día para otro.

Me cruzo su brazo por mis hombros y me atrajo hacia él, me beso la cabeza.

– perdóname.... por sentir lo que mi corazón me grita...sé que será duro, pero debemos superar lo que paso entre nosotros. – solo me dedicaba a escucharlo – cruce mis brazos y lo abrace fuerte – estoy confundida – le dije – lo se... me respondió – no es fácil para ti que te enteres de esta manera – yo también lo estuve en el hospital cuando te hicieron la prueba- sentí morirme, de saber que la mujer que amo resulta siendo mi hermana, fue como un baldado de agua fría.

De pronto nos interrumpió el mayordomo - joven príncipe, lo reyes los solicitan – gracias Alfred – Cristofer se levantó y tomo mi mano para que yo me levantara también, entre cruzamos las manos y nos dirigimos al palacio, al llegar a la sala de estaban los reyes o mejor dicho mis padres esperándonos. 

LA DAMA DE WINCHESTERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora