CAPITULO 61

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Altezas ya estamos a bordar - dice la azafata, Cristofer se levanta, me mira y se acerca para asegurar mi cinturón, se acerca tanto que siento su aliento, se inclina sobre mi silla y me da un beso en mi cabeza. Y vuelve a puesto de él.

Desde mi rescate mi hermano no sonríe, se nota esa tristeza en sus ojos, ese hombre que radiaba armonía y ese esplendor imponente, ha desaparecido en él.

Cuando aterrizamos nos esperaba la limosina, bajamos y nos dirigimos a mi casa. – si mi casa, que por cierto no sé qué pasara con todo esto.

Durante el trayecto a casa todo fue en silencio  - que no me percate que habíamos  llegado,

*Victoria* me gire y mire a Cristofer – ya llegamos - me dijo extendiendo su mano. Bajamos del auto y nos dirigimos a la puerta de la casa, tocamos el timbre a la espera de que nos abrieran. Ya va escuche la voz de mama, cuando abrió se quedó como si hubiera visto un fantasma, sus ojos se cristalizaron, Cristofer corrió para llevarla al sofá antes de que se derrumbara ya que la impresión que tuvo hizo que se desvaneciera. Me abrió los brazos y corrió hacia ella para enrollarme el sus cálidos brazos - mamá susurre en su pecho, - hija de mi vida, pensé que te había perdido – nooo mamá – no digas eso, aquí estoy – mírame - tome su cara con mis dos manos para que mirara a mis ojos – aquí estoy. Así permanecimos un largo tiempo.

Luego de un rato nos separamos, le conté todo los que había pasado, pero no la parte de que había encontrado a mis padres legitimo – venga mis hijos -  vamos a que coman ya que deben estar cansados – si mamá le digo

Sonó el timbre y Sasha la nueva ayudante de mamá habría,   escuche la voz de mis hijos, venia Bero, Vanessa, y Juan. – hola Sasha, mis niños le responden ella - quien está en casa que vemos un lujoso carro en la entrada. – es una visita que recibió doña Raquel – aaa mi abue se la pasa últimamente de shopping – dice Vanessa con aburrimiento. Mi madre me miraba y se reía del comentario de su nieta – hol...aaaa abue dice cuando me ven y sin esperar más se me lanzan encima ¿mamá? Me dice Bero. Me besaban y lloraban de la emoción. Los abrace un buen rato. Me separe de ellos y les pedí que nos reuniéramos en la sala, que tenía que hablar con ellos – que paso mamá te vas a casar con el príncipe – los mire con los ojos abierto de par en par y mire a Cristofer, que tenía  su cara de vergüenza – que más quisiera - les responde el agachando su cabeza – Bero me mira buscando respuesta de la situación y la actitud de mi querido hermano.

Buenos chico les tengo una historia incómoda para todos – les conté como había pasado con lo del secuestro – como les vengo contado después de estos meses los secuestradores, me dijeron que llamarían mis verdaderos padres ya que ellos sabían quién era, pero mi rescatista fue el príncipe, todos voltearon a mirar a Cristofer sin entender nada, ¿Qué? Preguntan – si como les digo, después del enfrentamiento me llevaron al hospital por la bala que recibí en mi pierna, y allí.... me quede callada tome aire para seguir. Llegaron mis padres. Lo solté mirando a Cristofer.

Chicos y doña Raquel hace año mis padres perdió a su hija de brazos, y pasaron años sin saber nada de ella, pero un día les llego una nota a los reyes, de unos desconocidos, que tenían en su poder a su hija – Bero abrió los ojos y se levantó de la silla sorprendida – nos pidieron plata y yo fui a recoger la que era mi hermana y cuando me encontré con que era Victoria, me sorprendí mucho por verla en ese estado, en forcejeo la hirieron y la lleve al hospital, llame a mis padres porque tenía que salir de duda,  solicitamos las pruebas y salieron positiva. – que quieren decir con esto – pregunto Juan – agache la cabeza – yo soy la niña que un día se perdió, les respondo. – todos se quedaron callado y mi madre me observaba y no era capaz de decir una palabra.

Mis hijos luego de buen rato reaccionaron y se lanzaron abrazarme. – como te debemos llamar - dice mi mamá con una triste sonrisa.  La abrace y le bese la frente – siempre será mis madre, nada cambiara entre nosotras madre – te amo.

Decidí subir a mi habitación con mi madre dejando a mis hijos con su nuevo tío, y sí que era su tío, - hay hija lo siento, me siento mal no saber que eras la hija que los reyes habían perdido, nunca se me paso por la mente el día que te acogimos en nuestros brazos y te adoptamos como nuestra propia hija. – esa mujer debe estar revolcándose en el infierno por haber provocado todo esto ­– si mama, pero yo no me arrepiento que esto haya sucedido, porque ustedes me dieron tanto amor, felicidad y siempre serás esa hermosa mama que tengo.

Después de un largo rato me reuní con mis hijos, hablamos de todo un poco y las decisiones que debería tomar al respecto a los reyes. Ellos estaban felices de saber que eran hijos de una princesa y que también terminarían con el linaje de príncipes. Los llevo a cada uno a su alcoba deseándole un lindo sueño. Saliendo al pasillo encontré a Cristofer que venía con vaso de agua que llevaba a la habitación que mi madre le había alistado. Me sentía tan rara de tener en mi casa al príncipe de Winchester o sea ahora mi hermano. – hola -le dije con una sonrisa, él se me acerco serio y me abrazo dándome un beso en mi cabeza, ya está lista para dormir – si – asentí- te puedo acompañar  -me dice – lo mire con duda, pero después de un rato acepte. – entramos a la habitación, él se acomodo en mi cama y luego yo también me metí en mis sabanas. - hablamos un rato como hermanos.

¿sabes? No pensé que nuestras vidas terminaría así – me giro y lo miro – yo tampoco. Con delicadeza se volteo y me abrazo, me dio un beso en la frente. -duerme mi princesa. Sonreí por sus tiernas palabras. Me acomode y nos quedamos dormidos. 

LA DAMA DE WINCHESTERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora