-¿Le conoce?- pregunte clavando mis ojos en él.
-Soy Basili Zaliery, madame. Es un placer conocerla por fin, Gizhele - sonrió y prosiguió andando echando un vistazo fugaz a mi abultado bolso.
-No sabe que remover el pasado a veces es peligroso, hay cosas… que es mejor dejar como están.
Sus expresiones eran serenas y su voz reposada denotaba cierta tristeza, rezumaba experiencia, educación y profería respeto. Sonrío satisfecho y volvió a mirar al frente. Sí, era muy astuto y peligroso, sin duda un vampiro antiguo.
-¿Por qué lo dice, y de que me conoce?
-Cuantas preguntas… andemos – hizo un ademán con el brazo para que se lo agarrase pero preferí seguirle en silencio, giré la vista un momento y vi como poco a poco el camino se iba llenando de una espesa bruma blanca que serpenteaba resiguiendo la calle que dejábamos atrás, mientras, una fina lluvia empezaba a caer.
- Aún no a respondido a ninguna de mis preguntas señor – le miré de reojo.
- No eran las adecuadas.
- Yo creo que si.
- Ah, la impaciencia de los jóvenes ¿esta segura de querer saber? – me miro fijamente mientras andábamos.
- ¿Pero saber el qué?
- Esa si es una buena pregunta macherie. – sonrió quedamente y levantó la vista al cielo y empezó a abrir la boca.
- ¡Gizhele!
La voz de Naigel me sobresalto, giré la cara rápidamente y vi como se acercaba hasta nosotros, estaba tan serio… se situó a mi lado y me paso la mano por la cintura. Sólo le faltaba enseñar los colmillos…
- Basili, ha pasado mucho tiempo.
- Si, casi una eternidad en este mar de tiempo. Estaba conversando con tu bellísima acompañante. No me extraña que no quieras soltarla…
- No lo dudo, debemos irnos ya – dijo añadiendo esto último más para mi que para su interlocutor – Gízhele adelántate un momento, enseguida te alcanzo.
- Claro – murmuré y echando un vistazo me dispuse a hacer lo que me había pedido muy a mi pesar, entonces Basili me agarró la mano con suavidad pero firme y me la beso.
- Un placer conocerla madame – se inclinó a modo de reverencia quitándose el sombrero que llevaba.
Asentí y me adelante unos pasos intentando oír lo que decían.
- Déjala en paz Basili, no te acerques a ella.
- ¿De qué tienes miedo Naigel? No voy a hacer nada.
- Si claro, no soy tan estúpido.
Basili rió divertido.
- Todos saben que esta aquí Naigel, la sienten. Quien ha de andarse con cuidado eres tú, yo haré lo que me plazca. Encantado de volver a verte querido. Espero que sepas lo que has hecho al traerla aquí, te has arriesgado demasiado, pero claro que se yo… – se giró para irse
- No olvides lo que te he dicho – volvió a increparle al vació.
Al poco Naigel llego junto a mí y me agarró de la mano con cierta violencia y empecé a intentar andar en pos de él.
-¿Qué ocurre? – le pregunté.
- Nada, vamos – dijo secamente.
- ¡Naigel! – me solté de su mano parándome en seco.
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Gizhele
VampirosLa historia de una vampira cuya sangre codician todos los suyos de la cuál ella desconoce el poder. Para Gizhele ya nada queda, hasta que una noche se cruza con Naiel, un chico de apariencia normal que le llama poderosamente la atención y que parece...