-No… tomo mis propias decisiones. Te lleve allí precisamente para que supieran precisamente eso, que no te iba a entregar a ninguno ¡¿Sabes a lo que me expuse Gizhele?!
-¡No, no lo sé porque no soy una de los vuestros! Voy por libre
-¡Y yo maldita sea, desde que te conocí sólo te quiero a ti! ¡Quiero protegerte y no me lo pones nada fácil! No me importa una mierda toda esta ridícula superchería.
-Estupendo… al menos me queda el consuelo de que lo que paso esa noche fue verdad.
-Pues claro.
-¿Tanto te costaba decirme la verdad desde el principio? No te pedí más que eso Naigel… ¿Qué más me ocultas? ¿Cómo quieres que me fie de ti?
-Porque lo he hecho todo por ti ¿A caso te he hecho daño?
-No Naigel… pero tengo que creerte porque no me queda otra, no sé si es verdad o no.
-Sí lo sabes.
-Vendrán por mí Naigel… y no vamos a poder hacer nada.
-Te equivocas, tienes el día. Abel tiene razón, tú puedes andar entre ellos.
Suspiré levantándome y me eche el pelo hacia atrás, estaba harta de dar vueltas por la habitación.
-¿Pero y tú?
El callo y me besó tras lo que me pareció un eterno silencio. Primero le mordí pero luego le devolví un beso salvaje y acabamos retozando en la cama.
-Giz… tu siempre has sido lo que eres, tú padre te dejo al cuidado de una orden llamada Fleur de Nuit o a ojos humanos El sagrado corazón de Sant Michaelle, allí estabas a salvo, llevabas mucho viviendo entre ellos, crecías despacio, sabían quién eras, te cuidaban y no te faltaba de nada, entre la comida que te daban te alimentaban como vampiresa para que no supieras nada, para que pareciera todo normal. Pero los atacaron, el centro quedo reducido a escombros y se trasladaron aquí pero tú escapaste durante otro asalto y te perdieron la pista. Cuando estuviste entre humanos su esencia se diluyo, te camuflaste sin saber cómo y nadie pudo sentirte. Cuando ese maldito te encontró no sabía quién eras hasta que te probo… entonces todo se desato de nuevo, te ocultó y tú te revelaste de nuevo, no se porque no recuerdas pero no todo lo que has vivido a sido falso, pero cuando el saco a la luz tu gen aletargado volvió a comenzar la búsqueda.
-¿Quiénes eran mis padres? – le mire aún con la cabeza recostada en su pecho, sus dedos recorrían mi espalda.
-Una bruja real Giz, la más poderosa que ha existido y tu padre – él me miro apartándome el pelo de la cara – Lo sabes…
-Pero no puede ser…
-Si lo es Giz ¿piénsalo? ¿de qué sino ibas a ser como eres? Era un ángel por eso la maldición, ellos no podían estar juntos iba en contra de todo… de ahí lo de la la caída de la gloria divina…
-¿Y me van a salir alas?
Él rió ante mi cara divertida y me dejo bajo su cuerpo mirándome aún con esa sonrisa deslumbrante en la cara.
-Estarías muy mona – beso mi cuello – Gizhele – se puso serio de nuevo - ¿Lo entiendes ahora?
-¿Con quién estabas Naigel?
-Los míos sólo queríamos encontrarte y decidir tras conocerte, no somos asesinos despiadados Giz, sólo queríamos ponerte fuera del alcance del resto. Conocíamos la historia, nuestra intención no era dañarte pero sí me mandaron para eliminarte si hacía falta. No fue fácil saber que no era ningún objeto, fue casualidad que te encontrara esa noche, sentí algo en ti… no podía dejar de pensar en ti luego lo averigüé todo… tú no ocultas nada, eres tal cual.
-¿Qué vamos a hacer? – le mire aún con mis dedos sobre su torso.
-Protegerte.
-¿Soy tu posesión?
-No, eres mi amor – me besó.
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Gizhele
VampireLa historia de una vampira cuya sangre codician todos los suyos de la cuál ella desconoce el poder. Para Gizhele ya nada queda, hasta que una noche se cruza con Naiel, un chico de apariencia normal que le llama poderosamente la atención y que parece...