Cuarenta

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Nube de polvo, toalla entre los dientes

Las gotas de sudor bajaban pegajosas por el metal grasiento del arma, pequeños espasmos la sacudían y Jimin apretaba los ojos con fuerza

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Las gotas de sudor bajaban pegajosas por el metal grasiento del arma, pequeños espasmos la sacudían y Jimin apretaba los ojos con fuerza. Nervioso.

Su vida podía llegar a su fin en cuestión de milisegundos, solo bastaba con que JoongHee decidiera jalar del gatillo.

Todo había sucedido demasiado rápido, JoongHee había dejado que los chicos molestos discutieran todo lo que se les diera la gana, daba la apariencia de que no le importaba en lo más mínimo que estuvieran hablando de él, o que incluso quisieran echarlo, pero por dentro, su mente comenzó a idear planes para salir de ese lugar.

Si... tal vez podría quedarse, podría ayudar a ese pequeño grupo de críos con líos al elegir un jefe, pero mientras más veía como el orangután peliazul se rebelaba en su contra, más se convencía de que debía salir de ese lugar.

Debía irse con todo lo que pudiera antes de que lo echaran sin una mísera lata de comida.

Así pues, esperó a que la conversación se convirtiera en discusión y a que los comentarios ofensivos se convirtieran en gritos, y fue ahí cuando actuó.

Jaló del cabello al chico que tenía a su lado, ni mas ni menos que Jimin, quien se había mantenido en silencio luego de que su ex lo humillara en sobremanera.

Sintiéndose culpable, había cerrado la boca pensando en las cosas que debió haber hecho para evitar todo ese desastre, y al estar distraído, sólo cayó en cuenta de lo mal que iban las cosas hasta que sintió un par de manos jalarle del brazo hasta que su cuerpo golpeó el pecho del hombre a su espalda y sintió su muñeca retorcerse cuando el hombre la posó tras de él.

Y le apuntó a al cabeza.

— JoongHee, baja el arma.— Jungkook intentó ponerse de pie, pero el simple movimiento sirvió para que el hombre nervioso le apuntara con la pistola y al mismo tiempo apretara con más fuerza la mano del rubio. Jimin soltó un pequeño quejido de dolor y sólo entonces Jungkook volvió a tomar asiento.

— ¡Se los dije! ¡El maldito lo tenía planeado! — Taemin puso ambas manos en la mesa y el sonido hizo que tanto Jisoo como Taehyung dieran un brinco en su lugar. JoongHee tampoco se salvó del espanto, aquello no era lo suyo, definitivamente no tomaba a rubios como rehenes y asaltaba granjas con regularidad. No, sus limites llegaban a departamentos en plena noche y jamás había tenido que llegar a la acción.

— Maldita sea, cállate.— Yoongi se sentía todo un estúpido, Jimin había estado sentado justo a su lado y no se había dado cuenta del momento en que había ido a parar tras la pistola. Jungkook había estado ocupado analizando lo que la chica les decía que tampoco había visto a JoongHee levantarse.

— ¡Cállense ambos!

"Bien, la mochila de armas y dos de comida, tu puedes JoongHee, no tienes que disparar si ellos cooperan"

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