- ¡Taehyung, siéntate ya, que no me dejas ver! - SeokJin obligó al chico a sentarse bien en el asiento del copiloto pero este no dejó de estirar el cuello a pesar de que poco a poco los autos volvían a ocupar los dos carriles y por ende, la fila ava...
Para este capítulo (41) recomiendo leer el OS que está en mi perfil, su nombre es Lights Down Low y es un especial de Halloween basado en DAMNATION.
Si bien no es obligatorio porque la parte importante de ese OS está publicada al inicio de esta historia (Octubre 13, dos semanas antes del comienzo), el OS es más extenso.
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Las suelas de los zapatos de Yoongi impactaban contra la graba en el suelo, y el frío viento le pegaba de vez en cuando en la cara.
Estaba por anocher, el sol ya estaba poniéndose y el clima helado estaba adueñándose poco a poco del lugar.
"Ojalá Jimin no esté también muriéndose de frío"
Yoongi siguió caminando, el diminuto cuarto de baño se encontraba un poco mas allá del granero, junto al cobertizo. Sus manos heladas se colaron en los pequeños bolsillos del abrigo que había tomado del perchero para Jimin, usualmente guardaba un par de cigarrillos en ellos.
La puerta del baño se alzó frente a sus ojos y no dudó en tocar con insistencia para luego llevarse el cigarrillo a los labios y rebuscar en el bolsillo contrario un mechero. No hubo respuesta proveniente de dentro, sólo se escuchó el murmullo del viento y un par de tintineos metálicos.
Jimin estaba ahí, y en serio le preocupaba.
— ¿Jimin? Sé que estás ahí dentro.— Yoongi esperó paciente por una respuesta, una que nunca llegó. Comenzó a morderse el labio inferior con fuerza ante la preocupación, no creía que el chico estuviera haciendo algo estúpido, pero sabía que se sentía culpable. Él también se sentía así, habían confiado en JoongHee, habían bajado las barreras por un segundo y lo siguiente que pasaba era Jimin siendo rehén y su hermano tirado en el suelo.— Jimin, ¿estás bien?
Un sollozo se escuchó del otro lado de la puerta y luego el sonido de algo estampándose contra la pared.
Yoongi entró en pánico al escucharlo, el cigarrillo se le escapó de entre los dedos y fue a parar junto a sus pies. No duró mucho encendido, Yoongi lo pisó al dar un paso al frente y pegar la oreja a la puerta.
— Jimin, soy yo, abre la puerta.— No quería tener que ver a Jimin en peligro una vez más, la imagen del chico rubio con lágrimas en la cara seguía atormentándolo; no soportaba verlo sufrir, no había podido ayudarlo como las veces anteriores, como cuando lo encontró discutiendo con Taemin en la biblioteca o como cuando lo encontró en la azotea de la casa de Jin con el viento azotándole la cara.
Jimin no le había dado la oportunidad de rodearlo con sus brazos y acercarlo a él.
No le había dado tanta importancia en ese momento, pero ahora, luego de haber pasado por la conmoción de verlo con un arma apuntándole a la cabeza, se había dado cuenta de que para él, Jimin no era como los demás.