CAPÍTULO 06

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INGENUIDAD

Horas antes de que Emma y Amy llegarán a la discoteca.

Adam Jones

No sé porque, no sé cómo ni mucho menos cuando Diego me convenció para estar en este lugar pero aquí estábamos como un par de críos bebiendo y fumando apreciando los lindos culos y pechos de las mujeres que pasaban a nuestro lado. Un par de chicas nos ven coquetas pero yo las ignoro admirando cómo está de bueno el trago que tengo en mi mano y Diego me pasa el cigarrillo que encendió mientras tose de manera descontrolada haciéndome reír logrando que me mire mal.

—Ya te dije que no fumes si aún no sabes cómo contener el humo. -le digo con cansancio.

—Yo si se contener el humo, es solo que me ahogue con la bebida -dijo con recelo y yo solo lo miré con inquisición—. Ya, está bien. No se fumar, Adam ¿Feliz?

—Nah, no me siento feliz pero que bueno que admitas tus verdades -dije mientras me encogía de hombros—. ¿Qué estás esperando que no estamos follando ahora mismo?

Teníamos ya casi que media hora, o quizás más, en este lugar y el ambiente ya estaba tornándose fastidioso agotando la paciencia

"¿Qué paciencia? Ni eso tienes"

Ya… eso es muy mi problema.

"Nuestro, querido. Soy tu subconsciente no una persona de carne y hueso externa a ti"

Bueno, definitivamente ya me estaba volviendo un poco loco, ¿Qué carajos hago? ¿Hablando conmigo mismo? Grandioso, Adam.

—¿Adam?

Volteo de golpe y noto la confusión reflejada en la cara de mi mejor amiga así que lo miro igual como si yo no estuviera hace minutos hablando mentalmente conmigo mismo.

—¿Qué? ¿Por qué me ves así? -dije desdeñoso.
—Llevo rato hablándote y nada que me hablas, pareces como si estuvieras ido -me de un golpe en la cabeza con molestia.

—No me pegues coño, no soy una saco de boxeo  -digo molesto.

—¿De qué mierdas te quejas? En esas peleas a las que vas son capaces hasta de sacarte lo órganos y te quejas de eun golpecito

—¿Tú lógica es que me deje golpear por ti? -dije con receloso— Olvídalo, ¿Qué era lo que decías?

—Dije que tengo entendido que Amy y su amiga vendrán. -dice mi mejor amigo y lo miró con confusión—. ¿Qué?

—¿Amy? ¿Y quién es esa amiga? -pregunté con curiosidad y duda logrando que Diego me mirará mal.

—No sean tan cabrón… No me digas que se te olvidó que salgo con Amy, la amiga de Emma Williams… ¿Qué carajo te pasa hoy? -se queja.

Me quedé unos minutos en silencio absorbiendo la información suministrada por Diego pero mi cerebro solo se enfoca en la chica pelinegra que no deje de ser una maldita bruja del carajo logrando que solo ella pueda hacerme tener una erección con solo pensarla "te va a joder la vida" me recriminó mi subconsciente pero negué despacio para no parecer un loco. "Emma Williams…" No podía creer lo preciosa que era esa chica, podría jurar que no era un ángel de solo verla porque los ángeles eran lindos y delicados pero Emma no era así; era sexy, imponente y arrasadora, no había manera de que ella fuera un maldito ángel cuando en sus ojos se veía el jodido infierno arder en llamas lujuriosas.

Un beso bajo la lluvia[#1] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora