CAPITULO 20

35 4 0
                                        

REGRESOS, RECUERDOS Y TORMENTOS


Emma Williams

Hoy era uno de esos días en los cuales no sabía qué hacer con mi vida y deseaba poder tener amigos los cuales me ayudarán a pasar esto que sentía, no sé, me gustaba la idea de tener un par de amigos para salir y así olvidar mi vida de mierda pero viéndolo desde otro punto, eso sería algo egoísta. Leonel quiso darme una semana libre por lo del buen desempeño así que hoy no tenía mucho que hacer y sentía una opresión en mi pecho sin sentido ni razón aparente.

Todo esto era una mierda que poco a poco iba creciendo tal cual una bola de nieve la cual, mientras más bajaba en la gran montaña, llena de más nieve, más grande se hacía. Mi bola de nieve se hacía grande con tormentosos recuerdos que me empeoraban cuando estaba sola, aunque aún me siguen empeorando, y me pudren más por dentro.

Olvidar era fácil cuando era una niña o al menos eso pienso, la mitad de lo que recuerdo son cosas lejanas que intento guardar en cajones con grandes fondos en mi conciencia, y memoria, y así intentar protegerme yo sola una vez más. De niña viví cosas horribles y la gente solo esperaba que yo actuara como si nada, como si no me arrebataron la inocencia de un solo golpe y sin preguntarme, sin avisarme, deje de jugar, reír, llorar y hasta a hablar como una niña y comencé a repudiar.

Ni mi psicóloga ni yo sabemos lidiar con mi oscuro pasado y menos cuando yo estoy tan dañada y podrida, me jodieron y quitaron mis sueños para convertirme en el juguete de todos siendo el conejillo de india más deseable y buscado por los malditos que me quitaron mi alma…

Los recuerdos me llegaban como flashes y era una astilla más en mí, creándome más miedo e inseguridades con el pasar del tiempo. Lastimosamente, solo yo puedo lidiar con esto porque solo yo me considero capaz de protegerme y porque nunca he dicho lo que viví, ni a mi madre…

Han pasado tres horas desde que estoy en este rincón, abrazando mis piernas por encima de mi pecho, consolándome en un intento de olvidar todo. La ansiedad me ataca y comienzo a jalar mi cabello en una clara señal de frustración por ver que este dolor que cargo desde los 6 años me está consumiendo.

Respiró hondo para calmarme y así soltar lentamente mi cabello, sigo respirando de forma calmada pero ahora las lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas y grito; grito tan fuerte que mi garganta arde, grito hasta que mi cerebro dice "basta" me vuelvo un ovillo en el suelo hasta quedarme dormida con lágrimas aún en mis ojos…

°°°°°°°°°°°

Despierto ajena a lo que pasa a mi alrededor, siento los ojos hinchados y la cabeza me palpita volviéndose molesta la sensación. Me levanté del suelo confusa mirando el lugar y logró reconocer mi sala pero por alguna extraña razón que no reconozco, no se siente como está, respiró hondo limpiando mis mejillas que aún están húmedas cuando suena el timbre.

Fijo mi mirada en el reloj de la pared que hay en mi sala pero no veo las agujas moverse y no se porque me parece extraño y se me hace más extraño tener visitas cuando estoy más sola que la palabra. Me dirijo a la puerta y respiro profundo para quitar cualquier rastro en mi cara que diga que no estaba bien hace unos minutos, y abro la puerta…

.—¿Adam? -digo extrañada y sigo reparando todo a mi alrededor ya que me siento ajena a este lugar—. ¿Q-qué haces aquí?

.—Eh… No lo sé -dice y se rasca la nuca nervioso—. Amy me dijo que eras tú la del bar así que quería saber por qué…

Deja la frase en el aire y le hago señas para que entre, me dirijo a la sala con la mente hecha un lío aún pero no me dejó ver, me guardo todo en un cajón como siempre. Llegó y me siento en el mueble pero Adam solo se queda de pie, mirándome con rabia y eso me hace tragar grueso con cierta duda.

Un beso bajo la lluvia[#1] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora