CAPITULO 07

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LAMENTO

Emma Williams

No sé que mierdas pensaba yo ni que mierdas pensaba mi amiga pero ambas teníamos algo en común: ser unas idiotas sin cerebro cuando un chico lindo nos hablaba. Amy prácticamente me lanzó por la dirección en la cual desapareció Adam diciéndome que debía ir por él porque obvio que él tal vez quería eso pero... ¿Qué tal sino?

Mis pasos eran firmes y seguros haciéndome tener un poco de confianza en mí, él ni se ha dado cuenta pero voy unos cuantos pasos detrás de él porque obvio que no iba a ponerme a adivinar por dónde de habría ido y tampoco podía creer que él creyera eso porque es obvio que sí quería que lo siguiera debió suponer que no iba a ponerme yo a investigar dónde estaría cuando este lugar es más grande que mi apartamento. Lo veo adentrarse a un cuarto y es cuando caigo en cuenta donde estoy "no puedes ser más imbécil porque no podés, joder" este lugar era la zona VIP dónde la gente podía cumplir sus fetiches más raros y dónde podías ser sexualmente aceptado; no existía discriminación, ni malo tratos, ni mucho menos el típico dedl señalador que te decía eso está mal.

Espero un par de segundos que quizás son minutos pero estoy tan nerviosa y tensa que ni me pongo a contarlos; me quedo estática el tiempo que considero necesario hasta que me armé de valor y decidí aforntrar esto. "Tu puedes, siempre has podido" me recuerdo pero la tensión en mi cuerpo no se va pero intento ignorar aquello, noto que el cuarto tiene la puerta abierta y lo veo…

Está sentado en una silla un poco extraña pero puedo reconocer que no es solo para sentarse ni muchos menos para acostarse y esto me hace tragar grueso acercándome de a poco hacía él pero no lo suficiente como para ser una invasora a su espacio personal. En sus labios hay una gran sonrisa formandoce que me hace cruzar mis brazos por delante de mi pecho con temor y Adam abre los ojos notando la inmensa mirada que me dedica.

Se levanta del peculiar mueble y camina en mi dirección, su mirada se intensifica pero no le quitó la mía de encima en un intento de ser fuerte pero esa idea de esfuma cuando sus ojos me recorren de arriba abajo y es cuando noto que ahora sus sonrisa es diferente ahora; no es amigable sino una cínica que solo te dice una cosa y es que nada bueno saldrá de esa linda boquita que se carga.

—¿Qué pasa Emma? No es de mi quien debes de tener miedo. -su mirada está fija en mis brazos cruzados y desago el agarre—. Es de ti de quién realmente debes temer.

—¿Qué quieres decir con eso? -preguntó con afán y éste solo camina hacia mí—. Vamos, Adam, esto no es un juego.

Saborea sus labios y me siento axfisiada cuando lo siento muy cerca de mi decidiendo retroceder con cada paso que él da pero solo logro quedar acorralada entre la pared y su cuerpo cuando está a escasos passos de mí.

—Sabes perfectamente lo que quiero decir, Emma. -dijo Adam con esa voz ronca y yo tragué grueso.

Y es aquí donde me doy cuenta que hay cosas en la vida que son verdaderamente inciertas como por ejemplo el hecho de que en vez de usar el bendito sentido común decidí ir trás Adam como un perrito faldero. A veces uno, sinceramente, se buscaba su propio destino, a veces uno era realmente imbécil corriendo detrás de un destino que no te hará más que sufrir y vivir en constante agonía.

Y sí, estoy aquí acorralada entre los brazos del chico más intimidante que he conocido y no sé qué pueda llegar a pasar pero de lo único que estoy segura es que estoy jodidamente excitada pero no del sentido sexual; Adam me hacía sentir un sinfín de emociones que solo una palabra podría describir lo que él me transmitía… Excitación. Adam es el tipo de hombre que podría destruirte la vida y al mismo tiempo reconstruirla.

Un beso bajo la lluvia[#1] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora