Especial: Mi querida hermana Kikyo (Part 2)

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-entonces solo tienes que concentrar tu poder y sueltas.

-si es así... ¿quieres explicarme porque cada flecha que suelto se cae?

Mientras Kikyo-onee-sama me explicaba yo no podía parar de ver la flecha en el suelo y mi arco moviéndose todavía.

-¿lo entendiste?

-si...creo que solo necesito practicar más.

-te daré hasta la hora del almuerzo. Puedes quedarte aquí, yo mientras estaré por el pueblo. Eso sí, No destruyas la barrera. La idea es que distribuyas bien tu energía hacia la flecha manteniendo una barrera espiritual. Si yo veo que una parte de la barrera desaparece, querrá decir que estás haciendo el ejercicio mal. ¿Entendido, Kagome?

-entendido Kikyo-onee-sama.

Una vez me quede sola, mire el blanco que era el árbol frente a mí. Suspire en silencio, cerré mis ojos tratando de conectarme con mi poder espiritual y pasarlo a la flecha. Cuando lo sentí, no tarde más y la solté abriendo mis ojos en el acto.

-¿¡es enserio!? ¿Cómo es posible que aún no pueda?

.

.

.

Dos horas después, estaba corriendo a la cabaña alegre porque después de tanto intento había logrado dar en el árbol con una de mis flechas. Seguramente Kikyo-onee-sama estaría orgullosa de mí.

-¡Kikyo-onee-sama...!

-Kagome, veo que tienes buenas noticias por ese semblante.

-¡logre dar en el blanco!

-¡sabía que lo lograrías Kagome-onee-sama!

Le dedique una amplia sonrisa a Kaede-chan.

-ahora, comeré y...

-Kikyo-sama, Kagome-sama. ¡Auxilio!

Apenas escuchamos nuestros nombres salimos de nuestro hogar para atender el llamado.

-¿Qué ha pasado?

-Unos youkais, están atacando a las afueras de la aldea.

Los niños a estas horas están jugando por ahí... ¡oh no!

-Kikyo, ve por los niños. Yo iré por los youkais.

-¡enseguida!

Cada quien se montó en un caballo y cabalgamos en la misma dirección hasta que nos separamos para cumplir nuestras respectivas misiones.

-¡ENTREGAME LA PERLA SHIKON!

-¡DANOSLA O TE MATAREMOS!

Baje de un salto y los mire, una mujer ciempiés y un vampiro. Hasta donde podían llegar estas criaturas por poder.

-¡Fuera de aquí! ¡No les entregare nada!

-¡SACERDOTISA! ¡ENTREGANOS LA PERLA SHIKON!

-¡NI HABLAR!

Estire mis manos formando un arco invisible y deje que mi energía se formara en la punta de mis uñas, cuando sentí una energía considerable la lance hacia el vampiro quien cayó al suelo herido en una de sus alas.

-¡maldita!

Gire a ver a Kikyo quien tenía a los niños protegidos en una barrera y disparaba flechas a todos los secuaces del vampiro, confiaba en mi hermana. Por lo que decidí concentrarme totalmente en los youkai frente a mí

Mi querida caperucitaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora