-Lucy-sama...
Deje de mirar el sol saliendo por las montañas y pose mi atención en Virgo. Sus ojos mostraban una vaga tristeza y yo sabía el motivo.
-no debes sentirte triste Virgo. Esto era algo que tarde o temprano iba a ocurrir.
-P...pero...princesa...
Por primera vez vi a Virgo llorar. Parecía como si el azul de sus ojos saliera por medio de aquellas lágrimas, sin dejar de llorar se lanzó a mis brazos apretándome con fuerza. Yo no podía hacer nada más que tratar de calmarla sobando su corto cabello.
-Virgo...
-tu sabias muy bien que Lucy-sama tenía que irse Virgo...n...no tienes...no tienes porque...l...llorar...
Alce mi mirada. Su voz era inconfundible, era Loke...quien a pesar de decirle aquellas palabras a Virgo se encontraba en la misma situación. Llorando por mi partida. Sin decir una sola palabra extendí mi brazo hacia él, Loke no dudo ni un segundo, corrió hacia mí abrazándome con fuerza.
-Lucy-sama...llévenos con usted por favor...
-ustedes estaban aquí antes de que yo llegara. Mavis-sama no puede quedarse sola, no pueden dejarle todo el trabajo a Taurus.
-pero...
-yo los vendré a visitar de vez en cuando, prometo que la próxima vez que nos veamos lo traeré a el...podrán conocerlo
-¿lo promete?
-si.
-pues más vale que lo cumplas Lucy.
Todos dirigimos nuestra mirada hacia la figura que salía a vernos. Como siempre, portando ese aire de pureza y tranquilidad, con su cabello totalmente suelto dejando que volase en el aire, de pie vestida hermosamente como la Miko poderosa que era, estaba Mavis. A pasos tranquilos se acercó y agacho portando mi bolso con comida y agua.
-la palabra de una Miko es sagrada, Lucy. Haz prometido volver y deberás hacerlo.
Sonreí. Hoy era el día, volvería al pueblo, volvería con mi abuela, con Lisanna...pero sobretodo volvería con Natsu. Mi corazón y mi alma estaban ansioso por volver a encontrarse con él. Dan-sama apareció listo para partir. Aquella mañana a pesar de verse cálida, el sol no duro mucho tiempo ya que las nubes llenas de nieve la opacaron por completo.
-ten buen viaje Lucy.
-gracias Mavis-sama....por favor...cuídense todos.
Ella asintió sin decir nada más. Con aquella despedida, el monje y mi persona comenzamos a caminar de regreso a Casa. Los copos de nieve no tardaron en dejarse ver, no perdí tiempo y coloque mi capucha sobre mis cabellos.
-Lucy-sama, ¿puedo preguntarle algo?
-ya lo estás haciendo Dan.
-si bueno... ¿Cómo es del lugar que usted viene?
-no podría decirte muy bien, debido que solo pase días ahí.
El tono de voz de sorpresa del monje no se hizo esperar.
-¿ósea que no vivía ahí?
-no. Yo nací y crecí en el límite del bosque con el pueblo. No iba para nada ya que en mi hogar tenía todo lo que quería. A mis padres, a mi abuela, a mi mejor amiga...lo tenía casi todo.
-¿casi todo?
Gire a verlo con una sonrisa dejando que el viento moviera los mechones rebeldes que caían en mi frente.
ESTÁS LEYENDO
Mi querida caperucita
Fiksi PenggemarPor qué siempre lo contamos desde el punto de vista de los demás? Por qué no dejamos que los propios protagonistas nos cuenten como pasaron realmente las cosas...asi no hubiera acabado como siempre acaba, el muerto y yo viva pero muerta en vida. ...
