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Recomendación: nunca idealicen.

Habían pasado unas dos semanas, facilmente, desde el correo, mis esperanzas de una fuerte y firme relación lésbica con la guapísima Calliope Torres, se derrumbó, creo que era de esperarse, no se veía como alguien fuera del closet, al menos no después de verla siendo abrazada y besada en la acera de la entrada a la universidad, no me vio, o al menos eso esperaba, yo estaba bajando de un edificio en el cual había ido a dejar un trabajo a tempranas horas de la mañana y la vi, ¿está mal si digo que no sentí nada? Creo que tal vez solo un poco de decepción y resignación, cuando la vi me devolví y esperé a que ella entrara al edificio donde se encontraba su oficina y me marché.

Iba bajando las escaleras a las diez de la noche con mi sueter, pantalón y tenis negros, ante semejantes colores mi cabello rubio resaltaba casi más de lo que lo hacía mi muy blanca cara, llevaba mis audífonos y creí morir cuando en una esquina, cuando iba a girar la manilla para abrir la puerta principal del edificio, me tocaron el hombro, di un salto y al voltearme estaba Calliope metida en un vestido señido rojo, mallas y zapatos negros y un largo saco a juego, le di un vistazo y luego la miré a los ojos, habló pero no le escuchaba, podría haber sido lindo decir que me tenía bloqueada su belleza y, aunque en parte sí, la razón de no escucharla era la manera tan fuerte en la que sonaba la música que salía de mis audífonos.

-Oh, disculpa -me saqué los audífonos- ¿puedes repetir, por favor? Traía estos y... no escuchaba.

-Oh -sonrió incómoda- sólo que acabo de salir, tuve una gran reunión y mi horario se extendió y bueno, apenas estoy saliendo, bueno, no... -suspiró. Estaba incómoda, casi tanto como yo- recordé que te debía una salida y bueno, que tus horarios ahora eran nocturnos y estaba pensando que...

-No, no -la interrumpí y le sonreí- no te preocupes, no tenemos que salir, además -miré el reloj- son las diez treinta, no son horas de cenar ni...

-Bueno, tal vez al cine o...

-Ya no llegamos a tiempo, de verdad que no hace falta.

-¿No quieres? -arrugó su entrecejo y la imité.

-¿Soy yo o estás molesta? -elevé una ceja y ella resopló.

-No, bueno, sí -me quitó la mirada y empezó a caminar de un lado a otro del pasillo- me he estado aquí muriendo de frío hace como una hora para ver si querías salir y...

-¡Un momento! -se detuvo y me miró con los brazos cruzados-  ¡Yo no te he pedido que hagas eso, Calliope! Has dicho hace nada que saliste tarde y que viniste a, básicamente, a como lo has dicho: cumplir con lo que me debías.

-¡Porque pensé que era algo que querías! -chilló y caminé hasta la puerta, de vuelta.

-Mira, la verdad es que la noche ya está entrada, me voy a ir a mi casa porque tengo cero ganas de discutir por esta estupidez nuestra, tú vete a tu casa, tal vez ya te dejas de helar -abrí la puerta y salí.

Unos cuantos pasos luego escuché sus pasos tras los míos, no me perseguía, en realidad yo no caminaba de prisa tampoco, salí del portón y me subí en el primer taxi que vi, no era mi plan, en realidad iba a irme caminando para pasar a comprar algunos chicles pero hasta de eso perdí ganas, ¿con qué derecho se ponía a reclamarme salidas a mí? Suspiré y en breve estaba frente a casa, subí las escaleras y al abrir la puerta vi a Jackson preparando de cenar, April caminaba de un lado a otro durmiendo a Harriet y por un momento olvidé lo recién acontecido y me sentí en paz, mi relación con Jackson era buena a pesar de todo, y, la verdad, habíamos empezado los tres a llevar realmente bien la convivencia. Luego de saludarles y darle un beso a Harriet antes de acostarla, me metí al cuarto para ordenar y ponerme una pijama, cuando salí la mesa estaba puesta y April servía el refresco.

-¿Todo bien hoy? -dijo Jackson y asentí.

-¿Ustedes? ¿Todo bien? -ambos asintieron y sonreí.

Nos metimos en una conversación trivial sobre cosas x que iban saliendo del tema principal, de repente nos perdíamos en puntos sin sentido pero eso era lo divertido, en ocasiones mi mente viajaba a Calliope y su drama llenándome de rabia por desperdiciar mi tiempo pensando en ello, en fin, terminando la cena me perdí en la habitación y en un trabajo que tenía atrasado y próximo a entregar, de costumbre tenía mis audífonos a todo lo que daban y el celular en modo avión, no esperaba llamadas y la madrugada estaba muy entrada en horas como para que llamara alguien importante y, de necesitar algo mi familia, si yo no contestaba, llamaban a April, así que sí, me daba la libertad de desactivar todo.

Terminé a las 3 de la madrugada, cerré mis ojos mientras el celular volvía a obtener red y en lo que el celular la adquiría me sonó una notificación, no le puse mucha atención hasta que entré al correo para enviar una consulta a un profesor y me tomé conque en la bandeja de entrada había un correo de Calliope, me reí, la verdad no sé bien por qué, pudo ser por nervios o felicidad, en sí, la verdad es que había pensado mucho en ella durante hacía el trabajo. Suspiré y abrí el correo:

De: Calliope Torres.
Para: Arizona Robbins.

"Perdón por el drama en el living del edificio, no era mi intención agobiarte u estresarte, sí tenía muchas ganas de salir hoy a dar una vuelta y hubiera estado genial si tú hubieras querido, pero cero problema, puedo entenderte, no sé qué haces durante el día y puede que en la noche estés cansada, además, era tarde y normal que no quisieras salir. No tienes que contestarme si no quieres, solo me parecía necesario disculparme porque me porté dema mal hoy. ¿Paz?"

Lo leí un par de veces, bueno, no un par, un millar, la verdad es que se me olvidó contestar y me quedé dormida sin saberlo.

"Hola, soy yo" -Calzona.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora