10: Reencuentro inesperado

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Atsuko Kagari Pov

—¿Qué pasa si lo lanza?

—Dependiendo si se rompe o lo daña, me compraría otro o lo mandaría a reparar.

—Como digas, no quiero verte arrepintiéndote de tus palabras luego —dije con mi móvil en mano.

Pensaba que, aunque los bebés le llamaran la atención los aparatos electrónicos, no debían tenerlos si no sabían cómo usarlo. Sin embargo, cuando Diana se lo quitó empezó a llorar. Eso le pasaba por mostrárselo. De igual manera, si llegaba a romperlo no era mi culpa.

Nos encontrábamos en mi habitación después de haber almorzado lo que preparé. Habían pasado tres horas y el bebé sólo había llorado un poco cuando se levantó, pero se calmó rápidamente con el bebedero. Cuidar a una cría podía ser fácil, pero difícil a la vez. Tenía sus ventajas y desventajas.

Estando en mi WhatsApp entré en el mensaje reciente, dejando los otros que no era tan importantes a un lado. Y con sin importancia me refería a los mensajes de mi ''jefe'', o debería decir administradora del jefe que no me dejaba realizar mi trabajo con tranquilidad, teniéndome un ojo encima mío todo el tiempo.

Amanda:
Sucedió un problema.

Akko:
¿Qué hiciste?

Amanda:
Espera, te llamo.

Suspiré y aproveché ese poco tiempo para observar a Diana jugar con Bri o, mejor dicho, a Diana tratando de que Bri no le lanzara su celular. Cuando recibí la llamada contesté inmediatamente.

—¿Qué sucedió?

—Mira tú WhatsApp, te voy a enviar una foto.

«¿Qué? Que extraño». Hice caso y desbloqueé nuevamente la pantalla entrando a la conversación. La foto no demoró en llegar, pero la descarga se tomó sus segundos. Al divisar bien la imagen me espanté y confundí.

Había... un pobre perro tieso, como una roca, en el piso. Hice zoom a la fotografía tratando de buscar alguna herida que lo hubiera matado.

—¡¿Qué le ocurrió?! —exclamé llamando la atención de Diana y Bri.

—Le di el jarabe y pareció colapsar luego de... una hora.

«¿Una hora?»

—¿Lo acabas de ver? ¿Qué estabas haciendo que no te percataste que estaba muriendo?

—Cuando lo hice, petó.

«¡Mierda!»

—¡¿Qué carajos le diste?!

—¡Lo que me dijiste!

—¡Eso no tenía que matarlo!

—¡Pues lo hizo!

—¡Debiste hacer algo mal! ¡¿Qué jarabe le diste?!

—Eh... ¿Jarabe normal? El que tomamos.

«¡Maldita sea!»

—¡Era jarabe de perro! ¡No de humano!

—Oh...

Silencio.

—Bueno, le haré un funeral.

—¿Le comprarán un ataúd? —pregunté extrañada.

—No, posiblemente lo meta en una caja y le tire flores. Luego compraré otro igual y se lo entregaré a mi prima. Le diré que ya está curao.

«¿Curao? ¿Dónde conseguirá otro perro igual?» Bueno... no importaba; no era mi problema.

—Bien, la próxima vez no aceptes cuidar de un animal enfermo.

Reencarnación (Diakko♥)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora